jueves, 28 de junio de 2007
Concoide
I Encuentro de Literatura Digital, Interliteral

Un buen signo, sin duda, esta convocatoria a la que acudiremos algunos de los miembros del consejo editorial de El Cronista de la Red.
miércoles, 27 de junio de 2007
Narrativas 6

- Ensayo:
- Relato:
- Narradores
- En otras lenguas
- Entrevista
- Reseñas;
- Miradas
- Novedades editoriales
- Noticias
martes, 26 de junio de 2007
"Capacitados para trabajar"

El domingo por la tarde, La 2 de TVE emitió un reportaje en su programa “Línea 900” sobre este mismo tema. Me pareció un trabajo francamente bien realizado. La página web del programa expone algunas de las premisas de las que parte el contenido desarrollado:
“El colectivo de personas con discapacidad supone oficialmente en España un 9 % de la población total, aunque el Instituto Nacional de Estadística estima que existen más de tres millones y medio. De todos ellos, dos de cada tres en edad de trabajar se encuentra fuera del mercado laboral. Según las últimas encuestas sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud del Estado Español, en nuestro país tan sólo un 32 % de personas discapacitadas en edad de trabajar lo hace.
Si comparamos los datos españoles con los del resto de países de la Unión Europea nos encontramos con que nuestras estadísticas de empleo de personas con algún tipo de discapacidad son de las más bajas. Los datos de países como Dinamarca o el Reino Unido demuestran que es posible reducir las enormes diferencias entre los niveles de empleo de las personas discapacitadas.
A pesar de ello, existen muchos ejemplos de personas discapacitadas que están, en nuestro país, desarrollando una actividad laboral de forma regular.
Línea 900 acompaña a seis personas discapacitadas a su lugar de trabajo. Son personas cuya actividad laboral está completamente normalizada: Adela, Víctor, Marta, Laura, Mirem, Inés y Karmele son 7 personas laboralmente activas, son 7 personas capacitadas para trabajar.”
Entiendo como muy importante que el programa se centrara no sólo en la problemática con que se encuentran las personas con discapacidad, sino sobre todo en algunos casos en los que esos problemas se han resuelto e individuos con alguna diversidad funcional han conseguido desarrollar una actividad laboral plenamente integrada en su empresa.
En concreto creo muy destacable la línea de integración laboral llevada a cabo en un medio de comunicación local, Canal Terrassa. Esta televisión local municipal cuenta ya dentro de su plantilla con personas discapacitadas, tanto en el ámbito de la redacción como en administración. El programa de La 2 nos permitió verles en su evolución diaria y comprobar cómo las limitaciones físicas de estas personas no eran óbice para llevar a cabo con entera satisfacción su cometido laboral. Lo mejor, junto con la satisfacción que produce ver a estas personas ejerciendo el trabajo para el que se han preparado, fue comprobar la disposición de la empresa para entender que esas limitaciones físicas implican un método algo diferente de trabajo, e igualmente ver como la empresa entiende que, dotadas de los medios precisos estas personas, los resultados finales son, en su caso, igual de óptimos que en el caso de los empleados sin dichas discapacidades.
Ambos reportajes, tanto el de El Periódico de Aragón de hoy, como el de “Linea 900”, me llevan a recordar la noticia recogida hace unos días por el informativo nocturno de Cuatro, que destacaba la presentación a las pruebas de selectividad en Madrid de tres alumnos con discapacidades severas. Ojala no tardemos mucho en que este tipo de situaciones no sean ya objeto de noticia. Sería un signo de normalización. La normalidad deseable y a la que todos deberíamos de aspirar. Pero, mientras tanto, no está mal que los medios de comunicación ayuden a hacer visibles (como decía bien una de las redactoras de Canal Terrassa, que es ciega) las situaciones de normalización e integración allí donde se den.
Canal Terrassa emite además un programa, “Miran´s”, que llega a toda la red de televisiones locales de Cataluña. Con una duración de quince minutos, este programa ofrece noticias sobre el ámbito del mundo de la discapacidad. Se trata de poner de manifiesto el esfuerzo que tienen que realizar las personas con discapacidad para llevar a cabo su vida diaria, y también el esfuerzo de su entorno familiar en este sentido. Incluye además noticias y reportajes sobre temas culturales, deportivos, novedades tecnológicas, espacios adaptados, etc., es decir todos aquellos temas que pueden afectar más directamente a la integración de las personas con discapacidad. El programa ofrece también una bolsa de trabajo para las personas con discapacidad de toda Cataluña, en la que se relacionan los perfiles laborales de las personas que quieran apuntarse. Me parece una iniciativa francamente innovadora y sobre todo un magnífico paso adelante. Pensemos en lo que se conseguiría simplemente con que cundiera un poco el ejemplo de Canal Terrassa.
lunes, 25 de junio de 2007
Ocho cosas que me conciernen

Reglas del Juego:
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: “El Juego”.
Bien, un listado bastante automático de ocho cosas propias o que me conciernen. Ya sabéis que los automatismos son muy reveladores.
1. De pequeña tuve una casa encantada, luego un gran castillo y también un jardín tan grande como el Parque Pignatelli de mi ciudad. Además veía los Estudio 1 (teatro en televisión para los que no los hayan conocido) hasta que terminaban, en la madrugada. Y los veía a solas.
2. Me gustan los teatrillos, los títeres y marionetas, las muñecas y mirar el patio de butacas y los palcos del teatro casi tanto como el escenario, al que no me da miedo subirme.
3. Soy un peligro si me sueltan en una librería o en un vivero de plantas: no tengo medida, dejo de razonar: lo quiero todo. Tendré que mirármelo.
4. Me gusta conducir. Odio los automóviles. Sobre todo en las ciudades.
5. Me gustaría que se pudiera viajar en el tiempo. Y me da rabia pensar que no podré viajar al espacio. Aunque llegara a tiempo, no podría: me mareo en un triciclo.
6. Hace poco he descubierto que estoy torcida. Qué le vamos a hacer. Ví la imagen. No me gusto mucho por dentro.
7. Hoy me he traído un ramo de rosas desde la playa a esta orilla del Ebro. Yo misma las he cortado bajo el sol de la mañana. Me daba pena hacerlo. Pero quería tenerlas conmigo tierra adentro. Huelen a rosas y brisa del mar. Es cursi, pero cierto.
8. Ayer mi sobrino Daniel, que tiene parálisis cerebral, dijo por primera vez en su vida la palabra “vecino”, oyendo a unos vecinos hablar en alemán. A mí que me lo expliquen. Era la hora del desayuno y nos lo pasamos muy bien. Me encanta reír y sobre todo la risa de Daniel, absolutamente contagiosa.
viernes, 22 de junio de 2007
Cambiar de vida*

miércoles, 20 de junio de 2007
Marco Valerio Marcial, el poeta de Bilbilis

entre los ruidos mil de la Suburra,
o mientras subes hacia el Aventino;
mientras por los umbrales de los poderosos
ondea el aire tu toga sudada,
y fatigado vas y vienes
por el Celio mayor y el menor,
mi Bilbilis –a donde he vuelto-,
tierra soberbia por sus minas
de oro y de hierro,
tras muchos años me ha recuperado,
y ella me ha convertido en campesino.
Aquí, tranquilo, sin más esfuerzo que el que dicta mi pereza,
me recreo por Boterdo y por Platea,
-estos son nombres rudos de tierras celtíberas-,
gozo horas de sueño profundo
y reparador que no interrumpe,
a veces, ni la hora tercia
y, así, recupero lo que en treinta años
no pude dormir.
Ni me acuerdo de la toga; cuando la pido,
me alcanzan una túnica que tengo cerca,
sobre una silla desvencijada.
El fuego, cuando me levanto,
ya me espera con un montón de leña
del encinar cercano, y con corona de ollas
que puso la granjera;
acude un cazador que tú querrías
encontrarte en la apartada selva;
un granjero imberbe
reparte las raciones a los siervos,
y les ruega
que hagan cortar
la larga cabellera.
Así quiero vivir y así morir.
Dum tu forsitan inquietus erras
calmosa, Juvenalis, in Suburra
aut collem dominae teris Dianae;
dum per limina te potentiorum
sudatrix toga ventilat vagumque
maior Caelius et minor fatigant:
me multos repetita post Decembres
accepit mea rusticumque fecit
auro Bilbilis et superba ferro.
Hic pigri colimus labore dulci
Boterdum Plateamque –Celtiberis
haec sunt nomina crassiora terris-:
ingente fruor improboque somno
quem nec tertia saepe rumpit hora,
et totum mihi nunc repono quidquid
ter denos vigilaveram per annos.
Ignota est toga, sed datur petenti
rupta proxima vestis a cathedra.
Surgentem focus excipit superba
vicini strue cultus iliceti,
multa vilica quem coronat olla.
Venator sequitur, sed ille quem tu
secreta cupias habere silva;
dispensat pueris rogatque longos
levis ponere vilicus capillos.
Sic me vivere, sic iuvat perire.
lunes, 18 de junio de 2007
Aniversarios

Esto lo digo porque Fernando Sarría me recordó ayer que hoy hace un año de la apertura de su blog. A él, que tiene una memoria portentosa, esta fecha no se le ha pasado por alto. Y ha hecho hoy un post especial para celebrarlo. Enhorabuena pues, porque además Fernando Sarría tiene la tremenda constancia de incorporar entradas nuevas a su blog diariamente. Quería él por su parte dar las gracias a su numerosa audiencia. Con todo ello entonces, he pensado dos cosas. Primero que si hoy su blog cumple un año, Pandeoro debió cumplirlo hace unos días (ja, ja, ja...). Y segundo, que por lo menos hay que ser agradecidos, ciertamente.
Así que os cuento que el pasado día 15, viernes, cumplió este Pandeoro a su vez un año de andadura. Y que yo también quiero dar las gracias a tantos amigos que se han acercado aquí post tras post. Me gusta escribir este blog y agradezco enormemente las visitas y los comentarios. El blog es ya un género dentro de las fórmulas de la comunicación, y a mi eso me merece un respeto extraordinario.
El aniversario bloguero coincidió con otro “muchísimo-muchísimo” más importante, claro. El de los treinta años de las primeras elecciones democráticas, con las que los españoles empezamos a construir nuestra normalidad democrática. Y a pesar de todos los defectos y defectillos y defectones, este sistema democrático sigue siendo puñeteramente la única formulación socio-política un poco presentable y administrable que hemos sido los habitantes de este planeta capaces de poner en pie desde hace seis mil años.
Como el pasado día 15 pasé por alto ambos eventos, quede aquí constancia ahora de ellos, aunque sea con retraso, porque los aniversarios tampoco deberían caducar tan pronto.
Por eso, pongo una imagen de las “Demoiselles d´Avignon” de Picasso, obra decisiva de la historia del arte universal, que este año cumple 100 años. Para celebrarlo el MOMA ha realizado una cuidadosa restauración del cuadro, que ahora se expone dentro de una muestra sobre el proceso creativo del mismo, que incluye la celebración de una serie de conferencias y eventos. En la misma web del MOMA hay un buen estudio sobre la obra, su importancia en el desarrollo del arte contemporáneo y el proceso de restauración. Este aniversario es de los que no caducarán nunca, en tanto nosotros no caduquemos.
* El MOMA, de cuya dirección llega hasta aquí la imagen del cuadro, coloca este pie de foto: Pablo Picasso. Les Demoiselles d'Avignon. 1907. Oil on canvas, 8' x 7' 8" (243.9 x 233.7 cm). Acquired through the Lillie P. Bliss Bequest. © 2003 Estate of Pablo Picasso/Artists Rights Society (ARS), New Cork).
viernes, 15 de junio de 2007
A Daniel le han dado las notas

Asistí a la reunión con Pilar, la profesora, y Celia, la fisioterapeuta, de Daniel, porque me gusta mucho saber las cosas que hace el pibe en el colegio, cómo enfocan las actividades y qué opinan los profesionales de su progresión. En el colegio están acostumbrados a que se impliquen con los chavales otros miembros de la familia, además de los padres, porque a menudo esa implicación es necesaria para echar una mano. Y me gusta también ver a los otros chicos y chicas como van día a día, curso a curso, creciendo y arañando posibilidades y nuevas habilidades a pesar de todas las dificultades. Por delante, nuestro agradecimiento por todo el empeño que todos los profesionales ponen diariamente en su dedicación y por todo el cariño que sienten por los chavales. Son gente excepcional, de verdad, todos los que trabajan en el colegio. Se nota el esfuerzo en equipo, de todos, sin lugar a dudas.
Tengo que señalar que en la reunión estuvo Daniel también presente, y se encargó de poner la música que amenizó nuestra conversación: Mozart, que sonaba en un radio-cd que él accionaba y paraba a discreción propia, mediante un pulsador de botón.
En fin, un buen curso, que se cerrará la semana que viene. Luego en julio vendrá el campamento de verano, que organiza ARAPRODE (Asociación Aragonesa pro desarrollo psicomotor del niño), - la asociación a la que pertenecemos la familia,- en el mismo recinto del colegio, pero con otros contenidos a los del curso, claro, entre los que priman los juegos y la piscina, por ejemplo, aunque manteniendo algunas actividades necesarias como la fisioterapia o la logopedia.
Por cierto que Daniel sigue aumentado su vocabulario hablado (el escuchado y entendido es completísimo), y el otro día le añadió “caballo”, supongo que muy motivado por las sesiones de hipoterapia, durante las cuales monta al pony “Manchas”. Estaba tan contento, tan contento de haber pronunciado una nueva palabra, que creo que dijo caballo unas cincuenta veces. En la fotografía se le ve frente al ordenador del colegio, que acciona mediante un pulsador de palanca, y al que le ha sacado mucho rendimiento este curso.
miércoles, 13 de junio de 2007
Colimar
Adonais, de Percy B. Shelley

Por circunstancias, estos días he vuelto a releer un poco a Percy B. Shelley. Sobre todo algunas estrofas del poema “Adonais”, sin duda uno de los más bellos de la poesía europea, dedicado por Shelley a la muerte del igualmente extraordinario poeta romántico inglés, John Keats, fallecido en Roma en 1821, a los veinticuatro años, y, a decir de Shelley en la introducción a la edición londinense de su poema, a causa del dolor que le produjeron las mal intencionadas críticas vertidas en Inglaterra sobre su poema “Endymión”.
Como arrastrado por el mismo destino trágico de los románticos, Shelley murió también cruelmente al año siguiente, el 8 de julio de 1822, al naufragar la embarcación “Ariel” cerca de La Spezia, en Italia, país donde vivió los últimos años de su vida, que no llegó a completar los treinta. Su cuerpo fue devuelto por el mar a la costa y Lord Byron, con quien había compartido andanzas en Italia, lo incineró en una pira en la que vertió sal, aceite e incienso.
La vida de Shelley, como la de casi todos los literatos del Romanticismo, estuvo marcada por una época histórica de convulsa transición entre la sociedad del antiguo régimen, aristocrática e inmóvil, y el mundo contemporáneo, que en aquel momento asoma en medio de movimientos utópicos y revolucionarios. El poeta había nacido el 4 de agosto de 1792 en Field_Place (Condado de Sussex) en el seno de una familia noble y acomodada. Debido a ello recibió una muy esmerada educación primero en Eton y luego en Oxford, de donde fue expulsado por publicar un incendiario panfleto titulado “Necesidad del ateísmo”. Esto ya da bastantes pistas sobre cuáles eran los planteamientos ideológicos de Shelley, que siempre se situará como defensor de un liberalismo extremo, de raíz volteriana y expresado además en una actitud vital tan anarquista como estéticamente aristocrática.
Shelley se casó tempranamente con Harriet Westbrook, con quien tuvo dos hijos. Este matrimonio tan apenas duro un par de años, muy posiblemente debido a los continuos escarceos amorosos del poeta. Shelley parecía precisar una vida cercana a la novela. Poco después de su separación de Harriet (que acabaría suicidándose), escapa a Suiza con Mary Godwin –Mary Shelley- , hija de William Godwin, pensador y escritor inglés que ejerció una notable influencia en él. Después de un breve regreso a Inglaterra, el poeta marcha a Italia, viviendo en diversas ciudades. En una de ellas, Pisa, conoció a Emilia Viviani, a quien está dedicada otra de sus más célebres creaciones, el poema “Epipsychidion”, y seguramente la que mejor expone la visión de Shelley sobre el sentimiento amoroso como una forma de aspirar a la libertad absoluta, aunque ésta al final nunca aparece como posible. Tanto esta concepción del amor, como la de la libertad en cuanto valor personal y social inapelable y básico, así como la constante aspiración de Shelley al Conocimiento y a la Belleza, - representados así, con mayúsculas, y bien apreciables también en la elegía a Keats- se sostienen sobre una formación intelectual enraizada en las fuentes greco-latinas, así como en los empiristas ingleses y los enciclopedistas franceses.
Dejo aquí algunos fragmentos del principio y del final de Adonais, tomados de la traducción de Vicente Gaos, que siempre me ha parecido muy hermosa, publicada hace ya muchos, muchos años en la Colección Austral (1954), y que conservo, completamente amarillas ya las páginas, con la dedicatoria de una querida amiga:
Murió Adonais y por su muerte lloro.
Llorad por Adonais, aunque las lágrimas
no deshagan la escarcha que les cubre.
Y tú, su hora fatal, la que, entre todas,
fuiste elegida para nuestro daño,
despierta a tus oscuras compañeras,
muéstrales tu tristeza y di: conmigo
murió Adonais, y en tanto que el futuro
a olvidar al pasado no se atreva,
perdurarán su fama y su destino
como una luz y un eco eternamente.
II
Oh poderosa madre, ¿dónde estabas
cuando él murió, cuando cayó tu hijo
bajo las flechas que lo oscuro cruzan?
¿En dónde estaba la perdida Urania,
cuando él murió?... Con sus velados ojos
permanecía atenta entre los Ecos,
allá en su Edén… De nuevo vida daba
alguien, con suave y amoroso aliento,
a todas las marchitas melodías,
con las que, como flores que se mofan
del sepulto cadáver, adornaba
el futuro volumen de la muerte.
III
Llora por Adonais puesto que ha muerto.
Oh madre melancólica, despierta,
despierta y vela y llora todavía.
Apaga cerca de su ardiente lecho
tus encendidas lágrimas y deja
que tu clamante corazón, lo mismo
que el suyo, guarde un impasible sueño.
El cayó ya en el hueco a donde todo
cuanto hermoso y noble descendiera.
No sueñes, ay, que el amoroso abismo
te lo devuelva al aire de la vida.
Su muda voz la devoró la muerte,
que ahora se ríe al vernos sin consuelo.
LIV
Esa luz que ilumina el Universo
con su sonrisa, esa Belleza siempre
inagotable que circula en todos
los seres, esa Gracia que no extingue
la oscura maldición del nacimiento,
ese Amor perdurable que traspasa
con su luciente o turbio ardor la tela
de la existencia, urdida ciegamente
por hombres, animales, vientos, tierra
y mar –espejos todos del gran fuego
que en un total anhelo los enciende-,
ahora destella sobre mí y consum
de la mortalidad la última niebla.
LV
El poderoso aliento que he invocdo
en este canto, sobre mí desciende.
La barca de mi espíritu es llevada
a gran distancia de la orilla, lejos
del miedoso tropel cuyos navíos
jamás la vela a la tormenta dieron.
Se resquebajan la maciza tierra
y los redondos cielos. Soy raptado
a una temible lejanía oscura…
Mientras el alma de Adonais, que arde
como un astro, a través del postrer velo
del firmamento, brilla y me ilumina
desde la estancia de los Inmortales.
* La imagen es un retrato póstumo de Shelley que realizó Joseph Severn, quien precisamente había cuidado a John Keats durante su enfermedad hasta su muerte. Se encuentra guardado en la Casa Museo de Keats y Shelley en Roma.
lunes, 11 de junio de 2007
"Teatro Completo", de Shakespeare, ilustrado por Jaume Plensa

Angel-Luis Pujante, premio Nacional de Traducción y miembro de la International Shakespeare Association, ha hecho una brillante selección de traducciones al castellano del teatro del autor inglés, que abarcan desde el siglo XVIII a nuestros días. Así, el mérito literario de este libro es doble. Por un lado, reúne el teatro completo de Shakespeare, lo cual siempre es de agradecer. De otro, sirve para apreciar la influencia de ese teatro en el panorama cultural hispano a través del tiempo. La primera traducción de una obra de Shakespeare vertida al castellano la realizó en el siglo XVIII Leandro Fernández de Moratín. Lo usual en esa época y hasta bien adentrado el siglo XIX fue recurrir a las adaptaciones en francés que se habían realizado para la Comedia Francesa, por lo que la traducción de Moratín significó un hito cultural. Esa traducción está incorporada a esta edición. Lo mismo que parte de las realizadas a finales del siglo XIX por los anglosajones Clark y Macpherson, que aportaron su directa y más directa comprensión de ambos idiomas; el primero tradujo diez obras y el segundo llegó a traducir veinticinco. Ambos traductores optaron por respetar la alternancia estilística original que plantea Shakespeare en sus obras, al igual que otros autores del teatro isabelino: verso blanco, verso rimado y prosa, según los parlamentos y los personajes.
También ha incluido Pujante algunas de las traducciones de Luis Astrana Marín, que datan de las primeras décadas del siglo XX y que son, sin duda, las más difundidas de todas, gracias en parte a su edición en los libros de Austral, aquellos que en cuanto tenían un poco de grosor se les iban soltando las hojas, pero que nos han proporcionado tan buenos ratos y la posibilidad de acceder a tantos autores, Shakespeare uno de ellos. El estilo de estas traducciones, realizadas uniformente en prosa, ha sido siempre objeto de diatriba y calificado de ampuloso y no muy fiel al original. Hay que reconocer, sea como sea, sin embargo, el mérito de Astrana Marín en cuanto a la difusión del teatro shakesperiano.
Entre los modernos traductores se encuentran Jacinto Benavente, que se atrevió con “El rey Lear”, Menéndez Pelayo, Alberto Manent, Salvador Oliva que tradujo “Ricardo III”, siendo ésta la primera vez que se publica esta versión de la obra, José Arnaldo Márquez, Luis Cernuda que tradujo “Troilo y Crésida” en verso, Molina Foix, que ha traducido, entre otras, “”Hamlet” y “El mercader de Venecia”- ésta última es la que se incorpora al volumen , Miguel Cané, Rafael Ballester, la azteca Enriqueta González Padilla, Javier García Montes, Jenaro Talens y el propio Pujante, que ha incluido su traducción de “La tempestad”, por la que recibió el Premio Nacional en 1988.
Lo dicho es más que suficiente para hacer de este “Teatro Completo” de Shakespeare un libro de referencia. Resta, no obstante, señalar un mérito añadido, más que notable: las ilustraciones de Jaume Plensa, una de las cuales he traído hasta aquí. Plensa ha realizado un total de 52 obras originales, que aúnan pintura y fotografía. El día de la presentación del libro Plensa explicó que sus ilustraciones no son al uso, porque no ha buscado poner rostro a los personajes de Shakespeare, sino más bien buscar el rostro del alma. Plensa, que ha tenido que abandonar en esta ocasión su habitual formato volumétrico –trabaja sobre todo la escultura- por la expresión en dos dimensiones, lleva toda la vida dialogando con el dramaturgo inglés, según él mismo ha contado, y el resultado para esta obra ha sido una sucesión de rostros inspirados en los libros naturalistas y de viajes del siglo XIX. Entre las caras hay indios norteamericanos, negros, asiáticos e indígenas de Latinoamérica. Estos rostros aparecen como suspendidos fuera del tiempo, fuera del espacio, y bañados en tinta porque, según el artista, tinta es lo que derrochó Shakespeare para crear sus almas. Sobre cada rostro de Plensa cruza un vocablo inglés: country, innocence, humiliation, etc; son palabras escogidas al azar, aunque seguro que Shakespeare las utilizó en algún momento. Plensa realiza una relectura personal y contemporánea del dramaturgo inglés, a cuyo teatro proporciona nuevos hábitats.
Jaume Plensa, que en estos momentos trabaja en un proyecto para la Expo 2008, es uno de nuestros artistas más internacionales. Testimonio de ello son los proyectos internacionales en los que ha participado, como la Crown Fountain de Chicago, la escultura de luz del nuevo edificio de la BBC en Londres o el Clock’s Secret Heart, en la sede del canal NDR de la televisión alemana (Hamburgo). Los originales realizados para esta edición puede verse todavía hasta el 24 de junio en una exposición organizada en el Centro Cultural de la Fundación Círculo de Lectores en Barcelona.
viernes, 8 de junio de 2007
El jinete Daniel

El Angel Riviere es un colegio nuevo. Ubicado en un pequeño y antiguo edificio, creo que ya lo he contado. Pero nuevo porque tan sólo lleva funcionando cuatro años. Los mismos que hace que Daniel está escolarizado en él (de esta historia de la escolarización de Daniel tendré que hablar un día). Desde el primer curso la APA ha conseguido que durante un trimestre los alumnos puedan hacer hipoterapia con alguna de las varias entidades que en Zaragoza se dedican a ella. Y la verdad es que es una terapia altamente beneficiosa para los chicos, que además se lo pasan muy bien, aunque a alguno, al principio, los caballos les asusten un poquito.
Nos contó la profesora de Daniel que este año la reacción de éste ha sido muy buena. Desde el primer momento mostró su disposición a colaborar en la terapia y recordaba perfectamente del año anterior cómo debía colocarse encima del caballo. Este comentario ratificó la alegría que Daniel manifestó el día anterior a empezar las prácticas, cuando en casa le comentamos que precisamente montaría a caballo en el colegio a la mañana siguiente. Su gran contento nos dejó de una pieza. Nunca lo había demostrado en extremo tal, aunque es cierto que siempre le ha gustado subir al caballo.
De la hipoteraria ya habló también Lamima hace un tiempo. Básicamente consiste en aprovechar el movimiento multidimensional de la marcha del caballo (que realiza más de cien movimientos al unísono) para el tratamiento de diversas afecciones física y mentales. En Internet hay mucha información sobre ella para el que le apetezca conocerla. Pero dejo aquí un enlace a uno de los sitios más interesantes y completos: Hipoterapia-Todocaballos.
jueves, 7 de junio de 2007
¿Quién pone la rampa?
miércoles, 6 de junio de 2007
Poetizando- 39

Hoy extiendo mi mano palma arriba:
mendigo, como todos,
mi canasto de agua.
Mil veces no lo hago por vergüenza,
por orgullo, por no certificar
ante los transeúntes y sus sombras
que me duelen los huesos,
la cabeza y a menudo el estómago golpea
toda su digestión contra mis ojos.
Solo me ofrecerían hospitales e iglesias
en los que no recuerdo haber estado cómoda
ni una sola vez.
Hay sin embargo días en que todo me vale:
reclinar la mirada
ante los escaparates, fumar un cigarrillo, beberme
un par de vinos o dejarme llevar por la larga tristeza
de la tarde nublada o del final del cine solitario a las siete.
Cualquier pequeña cosa
que no tenga por nombre el de un día, el de un mes,
y pueda arrebujarme
después, como una oruga, entre cuatro paredes.
*La imagen reproduce el cuadro "Refugio" de Paul Klee (1879_1940)
martes, 5 de junio de 2007
Presentación del libro "Los chicos están bien. Poesía Última"

Guardo tres recuerdos tuyos:
las calcomanías en la pared,
las pinturas de la habitación,
y cuando fuimos a encargar tu lápida blanca.
El resto son fotos de baños vespertinos
del único verano que viviste.
No volví a jugar contigo.
domingo, 3 de junio de 2007
Dos poemas de Yannis Ritsos y una glosa

Anoche los niños no durmieron. Habían encerrado un montón de cigarras en la cajita de los lápices y las cigarras cantaban bajo sus almohadas una canción que los niños conocían desde siempre, pero que olvidaban al despuntar el día.
Ranas doradas, sentadas en la punta de sus patitas y sin ver sus sombras en las aguas, semejaban pequeñas esculturas de la soledad y el sosiego.
En ese momento la luna tropezó con los chopos y cayó en la espesa hierba.
Hubo un gran susurro entre las hojas.
Corrieron los niños, tomaron con sus manos regordetas la luna y toda la noche jugaron en el campo.
Ahora sus manos son doradas, sus pies dorados y en lugar de huellas dejan lunas pequeñitas sobre la tierra húmeda.
Pero afortunadamente, los adultos que saben mucho no ven demasiado.
Sólo las madres sospecharon algo.
Por eso los niños esconden sus doradas manitas en los bolsillos vacíos, para que su mamá no los regañe por haber jugado en secreto toda la noche con la luna.
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El mundo se llenó de flores y de pájaros.
Y el campo repiquetea con sus alegres voces.
Cencerros en las gargantas de los burros.
Cencerros en las orejas del sol.
Cencerros en la punta de las hojas.
Cencerros en las trenzas de las niñas.
Todo baila en la luz y repiquetea.
Aun el abuelo salió al sol a tejer con verdes ramas pequeños canastos para recoger madroños y huevos de paloma.
Del globo terráqueo que el maestro tenía para su clase de geografía hicimos una pelota y la hacemos rodar por el verde campo salpicado de flores de manzanilla.
Por la noche subimos a escondidas hasta el cementerio de la aldea, tomamos varios cráneos vacíos y los llenamos de hierba y de flores.
En las desocupadas cuencas colocamos dos rosas.
Ahora todo es luminoso y rosáceo.
Desde hace tiempo sabíamos que pronto llegaría el verano, aunque el calendario aún no lo dijera.
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Tanto de uno como de otro conservamos en casa algunas antologías de edición ya antigua y de traducción no muy excelente, sobre todo las de Elytis. De Yannis Ritsos, que a mi me gusta más que Elytis, guardo también un muy preciado libro. Aquel en el que le descubrí durante mi primer viaje a Grecia, cuando tenía creo que diecinueve años, y que feché señalando el lugar donde lo rubricaba: Atenas, porque para mí aquel viaje, el primer gran viaje, reunía muchas de las condiciones de los mitos. Curiosamente este libro, comprado en Atenas, es una edición que traduce “Sonata a la luz de la luna” –la gran obra de madurez de Ritsos- al francés. Fue desde donde más tarde, apoyada en esa traducción, vertí un par de poemas de Ritsos al castellano para una pequeña y, por supuesto, efímera revista literaria universitaria, en cuya edición colaboraba, y que se llamó “Glaukopis”.
Quiero decir con ésto que mi admiración por Ritsos viene de antiguo. He mantenido mucho tiempo su lectura en base a una “Antología” de su poesía editada entre 1936 y 1971, que publicó Plaza y Janés en 1979 (aunque yo tengo fechado el libro en 1978; tendré que indagar en esta misteriosa circunstancia) y algunas otras cosas sueltas, no mucho más. Aunque tengo que agradecer la lectura de unas hermosísimas traducciones de “Las 18 canciones de la patria amarga” que Rafa Lobarte hizo para El Cronista de la Red.
Así que ahora estoy especialmente contenta porque en pocos meses hemos conseguido tres nuevos libros de Ritsos: el que incluye los poemarios Paréntesis y Testimonios I, que ha publicado Icaria, y que compré este invierno, y más recientemente “Sueño de un mediodía de verano”, en Fondo de Cultura Económica, y “Fedra” (Acantilado), que nos han ayudado a localizar Eva y Félix de Los Portadores de Sueños. Los dos poemas que habéis leído pertenecen a “Sueño de un mediodía de verano”, que me ha parecido un poemario de recóndito reconocimiento entre el yo y el mundo.
Creo que merece la pena glosar brevemente la figura de Yannis Ritsos.
Yannis Ritsos nació en Monemvassia, en la costa este del Peloponeso griego, el 1 de mayo de 1909 y murió en Atenas en 1990. Pertenecía a una acomodada familia de terratenientes, venida a menos. La infancia de Ritsos está marcada por este declive económico y por la desgracia familiar que supone la muerte de su madre y de su hermano mayor, además del posterior internamiento de su padre, y más tarde de su hermana, por sus problemas mentales. La decadencia económica de la familia le lleva a desempeñar los más variados oficios: mecanógrafo, copiador de documentos legales, bailarín, actor, corrector de estilo, periodista.
A estas vicisitudes, el poeta debe sumar su propia precaria salud, ya que sufre tuberculosis durante dos periodos de su vida, y posteriormente hubo de combatir contra el cáncer. A consecuencia de la tuberculosis pasó un periodo internado en un sanatorio, y a la salida del mismo, en 1931, se afilió al Partido Comunista. Su compromiso político y social caminará ya siempre en paralelo a su dedicación literaria y poética, en absoluta simbiosis. Sus dos primeros libros, “Tractor” (1934) y “Pirámides” (1935) aúnan la esperanza en la fe en el futuro y la utopía con una desesperanza personal muy profunda.
En 1936 publica “Epitafio”, donde da formas nuevas a la expresión popular griega. Se trata de un largo poema que canta el dolor de una madre y los sentimientos del pueblo, provocados por las diez víctimas de la violenta represión de los mítines obreros de Salónica de aquel mismo año. Mucho más tarde, en 1960, los versos de Epitafio serían musicalizados por Mikis Theodorakis, y resultarán el detonante de la revolución cultural griega. Sin embargo, en el momento de su publicación “Epitafio” fue perseguido y sufrió la pública quema de ejemplares, debido al clima de represión del régimen dictatorial de Metaxas. Ritsos hubo de refugiarse en una creación de signo onírico y surrealista, por la que canalizar la angustia personal: “Canción de mi hermana” (1937), “Sinfonía de primavera” (1938).
En los años siguientes sigue publicando: “Vigilia” (1941-53), “Vieja mazurca a ritmo de lluvia” (1942), “La dama de los viñedos” (1945-47), “Distritos del mundo (1949-1951) y Romiossini (1954). “Distritos del mundo” da cuenta de los horrores vividos en Grecia con motivo de la guerrra civil. En ese periodo Ritsos fue confinado durante cinco años (los dos últimos de la guerra civil y los tres primeros del gobierno supuestamente democrático de Papagos) en campos de concentración en Limnos, Efstratios, Ayios y Macronissos.
En 1954, Ritsos se casa con Falitsa Yeorgiadis, con quien tiene una hija un año más tarde, a la que llamaron Elefcería, o sea Libertad. Falitsa será el principal sostén económico de la familia hasta la década de los setenta, cuando Yannis Ritsos empieza a ser reconocido internacionalmente en su labor poética.
En 1956 publica “Sonata a la luz de la luna”, su gran obra de madurez, por la que recibe el Premio Nacional de Poesía. Después sigue publicando “Cuando viene el extraño”, “La vieja mujer y el mar” y “La casa muerta” (1959-1962), donde utiliza largos monólogos inspirados por la mitología y las tragedias clásicas. Es una época de gran creatividad, pero de enorme desgracia personal pues la Junta militar griega de la Dictadura de los Coroneles lo deporta a Yaros y Leros. Su quebrantada salud obliga a ingresarlo en un hospital de Atenas, y luego la Junta lo mantendrá confinado en arresto domiciliario en Samos. Ello no impide que Ritsos publique Perséfone (1965-1970), Agamennon, Ismene, Ajax, Chrysothemis, etc.
Durante los años siguientes Yannis Ritsos añadirá a su rica producción poética la publicación de novelas, unidas bajo el título común de “Iconostasio de los Santos Anónimos” (1983-85). Su último libro fue “Tarde en la noche” (1987-1989), que destila tristeza, conciencia de pérdida, pero también una gran esperanza en la creatividad y en la vida.