sábado 29 de enero de 2011

Supermercado, de Silvia Castro


Pensando en Ingrid Betancourt,
Enero 2007



Con alas.
Sin alas.
Nocturnas o diurnas.
Largas o breves.
Anchas o estrechas.
Delgadas o gordas.
De abastos robustos,
normales
o exiguos.
De aromas o simples.
De Kotex.
De Tampax.
De Playtex.
De Stayfree.

Marea roja en enero.
Y en una cordillera de Colombia
Ingrid repite un poema de Rimbaud
mientras sangran sus paños en el río.



Este poema figura en la página 46 del libro Agua (Editorial Torremozas, 2010), escrito por Silvia Castro Méndez, y que ha sido reconocido con el Premio Aquileo Echeverría de Poesía 2010 en Costa Rica, el país natal de Silvia Castro.

Sé que ahora parecerá que lo digo por la ocasión, pero no por ello voy a dejar de decirlo ya que lo pienso: Agua es un libro muy bueno. Silvia demuestra una solidez de pensamiento, una capacidad de construcción poética y una oportunidad en el manejo de la elocuencia francamente remarcables.

Sé que parecerá que es por el premio que el libro ha recibido, y también. Pero hace ya días - incluso meses- que quería traer a este blog un poema de Agua. Como no llego a nada, pues se me echan los acontecimientos encima (me pasa todo el rato con todo). Lo importante (además del libro de Silvia en sí mismo) es el acontecimiento: pues le han concedido el premio literario más importante de su país, el Premio Aquileo Echeverría 2010, por este libro. Y para los zaragozanos la otra cosa importante es que ella, Silvia Castro, vive entre nosotros ahora: aunque ella es tan discreta que nunca se deja notar.













Pongo varios enlaces además:

Uno, a la ficha editorial de Agua, para que sepáis donde ir a pedir corriendo el libro y para que conozcáis un poquito a Silvia Castro (los que no la conozcáis): http://www.torremozas.com/epages/ea0701.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea0701/Products/CT0241


Otro, a Crepusculario siglo 21, el blog de poetas que mantiene Fernando Sarría, donde aparecieron algunos poemas de Agua (Supermercado lo he tomado de allí - por mera comodidad, claro) : http://crepusculariosiglo21.blogspot.com/search/label/Silvia%20Castro%20M%C3%A9ndez


Y un último a la ficha de Wikipedia de los Premios Nacionales Aquileo Echeverría: http://es.wikipedia.org/wiki/Premios_Nacionales_Aquileo_J._Echeverr%C3%ADa









lunes 24 de enero de 2011

Poetizando: Plensa

Obstruir la entrada.
Cerrar el espacio.
Bloquear la puerta.
Establecer una nueva medida entre la pared y nosotros.
Volverse lento, muy lento, tres veces más lento.
Subir a lo alto para contemplar los vacíos, los pasillos, los abismos,
la medida bloqueada en la memoria de nuestra bárbara escritura.
El arte ha muerto y su sombra perdura como un bálsamo
sagrado para los enfermos.
Todo es blando y peligroso como en un diluvio.
Volverse lento, muy lento, tres veces más lento.
Lento como un diluvio. Lento como un sueño.


(París, 1990)

Jaume Plensa: Sombras y textos, 1990-2007. Galaxia Gutenberg, 2008



(Lecturas de estos días: Piglia, Burriel, Doce, Kropotkin -me ha llevado Piglia-, Gascón, y revistas, y Plensa, y Plensa: Plensa me ayuda a cuestionar, también a la respiración - en estos días tan agotadoramente abocados a la hiperactividad casi patológica - y no hablo de los demás)




























miércoles 19 de enero de 2011

Banda Sonora/53: Estando contigo






Carita Boronska: Estando contigo (compuesta por Augusto Alguero)


Magnífica canción.


(Hay una música y unos compositores aplastados por el tufo acre de la dictadura y desconocidos para las últimas generaciones a los que posiblemente deberemos retornar: oído más o menos así en "Hoy empieza todo", RAdio 3) --

de canciones como ésta yo nunca me he apartado.





domingo 16 de enero de 2011

Todas las mentiras que te debo

El próximo miércoles, 19 de enero, tendrá lugar la presentación del poemario "Todas las mentiras que te debo" (Eclipsados, 2011), de Fernando Sarría. La puesta en escena del alumbramiento la llevarán a cabo, además del propio autor y su editor (Ignacio Escuín), dos Alfredos: Alfredo Saldaña, esencialmente poeta (de lo esencial) y profesor universitario, y Alfredo Moreno, cinefilo erudito, incrédulo narrador.

Cuatro hombres (bien distintos) para un título (muy universal).

Hay un bar en Zaragoza que hace esquina frente al Teatro Principal (preferiría otro nombre para este teatro magnífico, éste de ahora es un nombre demasiado decimonónico, demasiado burgués, es un nombre como de funcionario de palacio - hay cosas que no importa que cambien, por muy históricas que sean),

hay un bar en esa esquina del Coso donde la otra noche conversábamos el autor de "Todas las mentiras..." y uno de sus presentadores, el incrédulo narrador, Alfredo Moreno, y yo misma, como parte de esa primera persona del plural

(es inquietante esta manera de conjugar los verbos: en personas /visión gilbiedmaniana / - ¿cuántas personas por verbo?, ¿cuántos verbos para cada persona? ¿quién y qué en cada persona? y la persona plural ¿existe?, o la singular ¿de qué le sirve el verbo a solas?, en fin... me desvío, que dice David Mayor... /me desvío mucho últimamente a todas horas)

retomo: hablábamos del libro, de las vicisitudes que lo han rodeado, de otras vicisitudes, y sobre todo hablábamos de series de televisión. Todo el mundo (o casi) hablamos de series de televisión últimamente, y a mi eso me parece muy bien, porque una parte de mi vida ha sido televisión. En ese bar - frente al Teatro- hablábamos sobre todo de series antiguas, quizás porque el bar tiene cierto perfil retro.

Quizás hablábamos de series de televisión porque "Todas las mentiras..." encierra y muestra una poesía muy televisiva (muy dramática en realidad). Y no digo más.

Cuando hayan sido alumbradas "Todas las mentiras...", pues quizás podamos hablar más - o a lo mejor no debamos (la mentira posiblemente sea mejor siempre dejarla respirar en su escenario)


--- ayer (hoy todavía para mí), domingo, leo en el poema que el escultor Jaume Plensa dedica a la muerte de Eduardo Chillida una cita de Marlen Haushofer:


"... Puedo permitirme escribir la verdad. Todos por los que he mentido en mi vida están ya muertos...",

Jaume Plensa, Sombras y textos 1990-2007 (Galaxia Gutenberg, 2008)

Todas las verdades que me debo.... se titularía entonces el contra-libro, digo (escribo). Pero ahora: grabadlo en las frentes:


El próximo miércoles / 19 Enero/ FNAC Plaza de España - Zaragoza: Todas las mentiras que te debo, de Fernando Sarría (Eclipsados), acompañado por Ignacio Escuín, Alfredo Saldaña y Alfredo Moreno-


jueves 13 de enero de 2011

Síntomas de la Entropía/14: tontines



Esta mañana un tontín al volante me ha hecho un gesto feo mirándome por su espejo retrovisor. Acabábamos de detenernos en un semáforo y confieso que, justo en el mismo instante del gesto feo, he bostezado: no ha sido intencionado, de verdad - pero me ha parecido muy oportuna la reacción de mi sistema nervioso simpático.

Un minuto antes lo que había sucedido es que el conductor tontín parecía querer abalanzarse sobre mi pobre coche; el automóvil del tontín estaba casi sobrepasando la línea de demarcación de carril y yo he abierto los brazos: ¡eh, que estoy aquí!, quería decir mi gesto.

Tontín quería cambiarse de carril, claro. Yo antes pensaba que cuando uno quiere cambiarse de carril, le enseña el intermitente conveniente a su vecino (bueno, aquí, en España, me refería: en Italia, por ejemplo, rige otro orden de cosas). Desde hace un tiempo vengo observando que igualmente aquí (en mi ciudad, digo) ya no es así, que estoy desfasada: ahora cuando uno quiere cambiarse de carril, va escorándose sobre sus vecinos hasta que por huevos les desplaza, o les obliga a frenar a destiempo, o lo que sea. Claro, que la razón de que ésto suceda (que no excusa) puede estar en que nadie hace caso a los intermitentes ni deja que otro automóvil "se cuele" delante del suyo cuando se trata de un pardillo con intermitente en marcha:

somos muchos tontínes al volante y (lo siento, queridos hombres míos), son más numerosos los tontines masculinos.

Entiendo aquí por tontín aquel especimen humano que cree básicamente dos cosas: una, que él y su coche son siempre prioritarios y básicamente guays del paraguay (ésto pudiera ser tolerable), y dos (que es lo realmente preocupante) que los demás hemos desarrollado ya nuestra muy factible en un futuro capacidad telepática sólo para adivinar sus deseos e intenciones y atenderlos consiguientemente (en Italia, por lo menos, todos se gritan o gesticulan avisando de sus dichas intenciones y como allí todo el mundo sabe que todo vale, el voceglerío general es más que nada una puesta en escena, y puesto que hay consenso en las formas no puede considerarse que existan los tontines; en todo caso existen los caraduras, género más divertido por lo menos).

Aparte de que me aburren mucho los tontines (vayan o no al volante), quería decir que me preocupa (entre otros síntomas de la entropía) este de pensar que no sea obligación y responsabilidad (pero, ¿he escrito responsabilidad?, ¿se me entiende lo que quiero decir con el concepto?) de cada individuo la adecuada utilización de un lenguaje que los otros entiendan y por parte del escuchante de no mandar a escaparrar a las primeras de cambio al que da la explicación. No hay cohesión social, no hay colectividad sin lenguaje. Y más nos valdría ya empezar a pensar en ello. ¿Suena arcaica esta perorata? Me da igual. Es pura física y pura dinámica de grupos. Y si se me presiona, afirmaré que es pura elegancia inteligente para vivir. Esa de la que carecen en general los tontines.





lunes 10 de enero de 2011

Nuevo número (20) de la Revista Narrativas (http://www.revistanarrativas.com/) . Lo cuento en Pop-pins (http://pop-pins.es/ ) y en Facebook, porque (además de ser una revista querida para mi) se publica

un capítulo de Pop-pins - páginas 114-115

y

un articulito de título friki: "Cibercepción, la dimensión literaria" - páginas 16-20 //



la revista acoge un puñado de buenos relatos, ensayos y una entrevista a Patricia Estebán (con sus relatos, también) ---> buena lectura, de verdad.

domingo 9 de enero de 2011

Síntomas de la Entropía/13: pájaros muertos en la mano

Reconozco que cuando oí/lei/vi la primera noticia acerca de los pájaros muertos en Arkansas, en Louisiana, en Suecia recordé, como la mayoría de las personas que hablaron de ello en la Red, la serie Flashforwad. Me llamó casi más la atención esta forwad-coincidencia que el hecho real en sí. Tal cual funcionan ahora nuestras referencias mentales.


Luego me puse a buscar a través de Google, de una manera un tanto aleatoria, cuestiones y conceptos que pudiera encadenar a ése de las lluvias de pájaros muertos, pensando que realmente éstas muestran una vis francamente apocalíptica. Pensaba que al cabo de darle vueltas tendría un post de la serie "Síntomas de la entropía". Y acaso así pudiera ser. Pero me he ido por las ramas demasiado: he leído libros sobre el caos (teoría matemática) y el sistema financiero, sobre el sistema financiero y sus derivas desde la liberalización de las cotizaciones de divisas en los años 70 (derivas que nos han traído a estos océanos críticos de hoy, claro), sobre el Apocalipsis de San Juan, sobre la aceleración del desplazamiento del polo magnético y también he leído unos cuantos poemas (Cernuda, Lorca, Juan Ramón, Neruda...) porque la metáfora del pájaro muerto ha sido muy utilizada por los poetas.


Realmente para un griego o un romano la lluvia de pájaros muertos sería un muy mal augurio. Y si se une a la muerte de los pájaros (ahora ya también en México y en Italia, que se sepa) la de los peces y crustáceos, el augurio sería negro-negrísimo (que ya lo dice el Tarot). Así que, por favor, dénme una explicación que no me lleve a creer que los explicadores piensan que soy idiota.



No conocía (lo reconozco) la obra del escultor Amancio González. Un pájaro muerto tiene la culpa de que la haya descubierto (una deriva estética de mi búsqueda). Resulta que la web de Amancio Gónzalez tiene como frontispicio un poema de Gamoneda. Pero lo que me ha impresionado es su obra. Y no precisamente la que más una escultura que sostiene un pájaro muerto en la mano (he encontrado la web del escultor a través de la fotografía de esa escultura). Por lo que he observado, Amancio González funde figuración y abstracción (a veces a través de la propia figuración) y sentido narrativo con expresión conceptual y el resultado (en piedra, madera, bronce o hierro) es un arte de la contundencia, de la pura expresividad: presencia sobre presencia. Muy impactante.


Figura sentada con pájaro muerto. 1998
Hierro y bronce. Plaza del Jardín del Cid. León.









Aunque no sea la obra que más me ha gustado de las que he visto en la web de Amancio González, la traigo porque he sentido mucha empatía cuando la he visto: como si esa figura estuviera ubicada a la altura de mi estómago. Y por eso finalmente este post sí será síntoma de la entropía.

lunes 3 de enero de 2011

Banda Sonora/52: ¿Por qué te vas?-Jeanette

Terminada la excelente (y brutal) Sukkwand Island (holografía literaria de David Vann), busco comentarios y críticas. Pocas me satisfacen. En el texto de Vann hallo sobre todo culpa y soledad (las dos emociones que quizás más directamente pueden empujar al ser humano hasta la locura). Por eso la prosa de Vann es de contacto directo. No hay trucos. Lo cual no sé si es bueno o no. Pero es algo que no quiero resolver ahora.
Durante la relectura mental posterior me he acordado de esta escena:






Cría cuervos (Carlos Saura, 1975).

¿Por qué te vas? (Jeanette) forma parte importantísima de la banda sonora de mi memoria; pero no puedo separarla de la película.