jueves, 7 de junio de 2007

¿Quién pone la rampa?

Heraldo de Aragón recoge hoy la denuncia de Angel Marcos, vecino de Calatayud (Zaragoza), que se desplaza en silla de ruedas y que no puede acceder al AVE Madrid-Tarragona porque no hay personal en la estación bilbilitana que pueda ayudarle a salvar la delgada línea hueca que queda entre el andén y el tren. Al parecer, esta delgada línea no le compete a nadie. Delgada línea que se convierte en un abismo social.


Podéis leer en Heraldo de Aragón el artículo completo, aunque la versión digital es un poco más breve de la que se ha publicado en papel, en la página 4 de la edición de hoy.

11 comentarios:

entrenomadas dijo...

A mí estas cosas me sacan de mis casillas. TENDRÁN POCA VERGUENZA!!!

lamima dijo...

Pero, ¿esta gente se mira al espejo todas las mañanas?¿y que ve?... no se quien es peor si los malditos burócratas o los que se dejan llevar por ellos y no son capaces de ayudar por nada.
Bah, vergüenza ajena me dan.

Antonio Pérez Morte dijo...

+ RAMPAS
- BARRERAS

¡Besos!

Antonio

María Manuela dijo...

Justamente, las delgadas líneas son las que separan los grandes abismos...

Lamia dijo...

Ayer mismo una persona me asaltó en un centro comercial con un folleto de la donación de órganos. Como yo venía caminando desde lejos tuve tiempo de ver cómo varios viandantes rechazaban el folleto (al igual, he de reconocer, que yo estuve a punto de hacer). Creo que por un momento percibió mi duda porque fue implacable al ponérmelo entre las manos: "Tu también podrías necesitarlo".
Creo que con esto ocurre lo mismo. No somos conscientes de que todos, en algún momento de nuestra vida, podemos llegar a necesitar esa rampa.

Luisa Miñana dijo...

No tienen ni vergüenza ni decencia ninguna, Marta. Es trístisimo.

Mima, tienes toda la razón. Si ya es bastante vergonzoso que no se resuelva el tema por un tema burocrático, que no es nada en el fondo, todavía es peor que nadie de esa estación sea capaz de echarle una mano a Angel, como sea, leche, que tiene narices el asunto que para poner una rampa y ayudarle a subir les tengan que poner un papel delante donde se lo ordenen.


Antonio, te ha quedado un poema hermoso, hermoso. Un beso grande.


Sí, MM, la líneas más delgadas, las que menos se ven, son las que hacen más daño, las que marcan más profundamente las difencias, porque además son las que nadie quiere ver.


Lamia, de eso no hay duda. Discapacitados todos lo somos seguramente en algún momento de nuestra vida. Yo he pasado ahora una temporada en la que prácticamente no podía moverme. Así que he sido una discapacitada temporal. Pero nadie quiere pensar en estas cosas en este mundo al que sólo le gusta lo "estupendo". Un abrazo.

ybris dijo...

No sale uno de su asombro.
¿De verdad es tan difícil?

Besos.

39escalones dijo...

Qué vergüenza, es lo que menos coste supone en la millonada que se han gastado, y se van a gastar, en esa faraónica obra. Siempre dar el paso más fácil es el que más le cuesta a los políticos y a los gestores. Otra nueva decepción

Luisa Miñana dijo...

A veces resultan increibles algunas de las cosas que suceden en el entorno de la discapacidad, Ybris, pero son realidad diaria, te lo aseguro. Un beso.


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Sí, Alfredo. Sólo importa el escenario. Nadie piensa realmente en las cosas más prácticas, sobre todo de los que necesitan que el día a día sea lo más fácil posible.
En la estación de Zaragoza también hay muchos problemas de este tipo. No sólo para las personas discapacitadas. Las personas mayores se quejan constantemente de las enormes distancias, de la falta de personal para apoyar, en fin, un desastre.

Valentín Cazaña dijo...

Coincido con tod@s en lo de la vergüenza. Para cientos de miles de personas no se hará efectivo el principio de igualdad del art.14 de la Constitución hasta que no puedan desenvolverse en sociedad con las mismas posibilidades que el resto de ciudadanos.
En el tema de las barreras fallan todas las administraciones, pero en este caso hay que reclamarle al Ministerio de Fomento y al GIF la dotación del personal necesario y la adecuación de las instalaciones.
Saludos

Luisa Miñana dijo...

De acuerdo, punto por punto, Valentín. Un abrazo.