lunes, 17 de septiembre de 2007

50 años "On the road"



Se cumplen cincuenta años de la publicación de “On the road” de Jack Kerouac. Manuel Vicent hablaba ayer, en su columna dominical de la contraportada de El País, de los jóvenes beatniks americanos, que tuvieron en aquella novela su biblia. El texto de Vicent es excelente; me ha gustado mucho, como evocación y testimonio directo de la vida de aquellos jóvenes estadounidenses “libres y descoyuntados, metidos en la tarea de improvisar su existencia, de estar en todas partes y en ninguna”.

Pero no estoy muy de acuerdo con su “optimismo final”. Dice Vicent que aquellos beatniks fueron quienes “convirtieron en filosofía, hace 50 años, esta locura en que se agita todavía el mundo: vivir consiste sólo en huir detrás de un sueño hasta reventar”. Tengo la sensación de que en el mundo de hoy ya no quedan muchos sueños, y si alguno queda pocos corren detrás de él. Y nadie está dispuesto a reventar por él. Salvando las honrosas – y a lo mejor numerosas- excepciones que una siempre debe considerar, miro a mi alrededor y no encuentro muchos jóvenes dispuestos a “inventarse a sí mismos todos los días a la salida del sol”. Eso no encajaría con que, por ejemplo, el 65% de los universitarios españoles prefieran ser funcionarios.


(Rectifico: si hay algunos dispuestos a reventar por un sueño: los jóvenes y los niños que llegan a Europa en pateras y cayucos).

7 comentarios:

lamima dijo...

Alguno más queda mujer, aún hay algún joven (pocos, si) que parece interesado en poner en marcha algo mejor de lo que ve.
Pero cada vez hay menos sitio creo yo:demasiados frentes.

39escalones dijo...

Pues estoy de acuerdo contigo, yo no soy tan optimista como Vicent, y veo de cerca a la juventud cada día en la Universidad, y en efecto, salvo honrosas y poquísimas excepciones, son unos marcianos inconscientes. Lo que nos espera...
Besos (pesimistas, ¿será porque es lunes?)

SONIA dijo...

Luisa, yo que ya no soy tan joven releí ese libro durante las pasadas vacaciones, justo después del tuyo y tuve la sensación de que ni siquiera mi generación fue en busca de nada aunque fuimos de los que más buscamos. Hoy la búsqueda es un artículo casi de saldo todo está dado y la audacia cotiza a la baja... Ojalá me equivoque pero las generaciones venideras van a pisar el abismo día sí y día también.

Un abrazo.

ybris dijo...

¡Ya cincuenta años!
Vicent tiene razón aunque hay quien no reconoce la necesidad de reventar en pos de algún sueño que merezca la pena.

Besos

Luisa Miñana dijo...

Sí, Inma, no digo yo que no los haya. Pero ya ves, creo que son honrosísimas excepciones en el panorama actual. No tiene ellos la culpa, por lo menos no toda.

Besos, besos (los tuyos seguro que serán de los de "reinventarse", no hay más que verlos).

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Pues eso. A mi a veces aún me entra la confianza de que habrá una cierta reacción. Pero no sé, la verdad es que veo muchas cosas que no me mueven al optimismo.

Besos esperanzados, no creas.

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Coincido contigo, Sonia. Yo creo pertenecer a una de las últimas generaciones que todavía en su juventud creyó de verdad y con fuerza en algo. Hablo no sólo de una idea colectiva, sino de un esfuerzo personal. Me asusta mucho la falta de responsabilidad real que observo en mucha gente de entre 15 y 30 años. Repito, no es suya la culpa. Por lo menos, no toda.

Que tengas buen lunes de regreso a lo cotidiano, después de tanta experiencia "lunera". Besos.

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Sí, Ybris, cincuenta. Un suspiro. Sí yo estoy básicamente de acuerdo con Vincent en su planteamiento respecto a la generación beat y a los hippies, y a su repercusión posterior. Sólo que creo que hoy ya no queda casi nada de todo aquello. No lo digo con nostalgia. Es una manera diferente de estar en el mundo. Creo que básicamente es ya otro mundo.

Besos mil.

entrenomadas dijo...

A mí me encanta Manuel Vicente y el artículo es excelente. Supongo que los recuerdos de un@ son eso, recuerdos, pero sociológicamente no sé el valor que tienen. Quiero decir que por ejemplo yo de jovencita me moví en un mundo que se movía mucho y muy deprisa, lo que no significa que otr@s lo hicieran, tan sólo que a mi me lo parecía.
Bueno lo dejo aquí que hay tela marinera.

Luisa Miñana dijo...

Sí, tela marinera. Y tienes razón. No conviene valorar genéricamente y en colectivo nuestras vivencias. Aunque éstas también son indicativas del tiempo en que ocurren. De todas formas, yo no niego el valor del momento beat ni hippie; me parecen fundamentales. Creo que sí que influyeron a posteriori. Sólo que aquella influencia ya se ha ido diluyendo. Creo que ya es otra época.