lunes, 17 de diciembre de 2007

Los relojes del British Bar de Lisboa (poema de Jesús Jiménez)






En el British Bar los relojes giran al contrario
y Lisboa entera se sumerge como un nadador
que se aventurara de noche contra la corriente.
En el British Bar un exceso de alcohol y de tristeza
(ese clima mustio que aquí todo lo esponja o amortaja)
rebobina la sangre en las venas y al final, algo mareado,
pides la cuenta como quien pone cercas a la sed.
Y ves al camarero acudir y encallar en sus saudades
porque no le cuadran los números de la fatalidad:
el tiempo se le enreda sin remedio entre los dedos.

Y sales, salgo del British Bar como de una magia
y me hallo de repente en una calle desconocida
con cincuenta, cien años menos y el mundo cambiado
lo mismo que cambian los ojos de quien ve pasar un río.
Los tranvías retroceden a un pasado lento de calesas,
los plataneros menguan hasta ser semillas o sílabas de luz,
la lluvia se levanta de los charcos para caer hacia arriba
y los besos vuelven a sus bocas, y los poemas al silencio,
como al principio del mundo antes de ser mundo.

Y vuelvo sobre mis pasos hasta el barrio de Alfama
con las ropas holgadas como adjetivos excesivos.
Por el camino corro y pierdo los zapatos, me tropiezo.
Entro en la casa recóndita y al fondo del tiempo,
sobre los azulejos arruinados de otra época
están los relojes ardiendo, el humo volviendo sobre la llama
y mi madre destejiendo los puntos de nuestras vidas
para decirme en un portugués desdentado de 1755:
“Ágarrate, hijo mío, a las asas de la mañana:
ahora vamos a entrar en el terremoto”.



(Del libro "Fundido en negro", Jesús Jiménez Domínguez. DVD. 2007 -Premio de Poesía Hermanos Argensola 2007-); absolutamente recomendable.

* La imágen del British Bar viene desde el blog Oficina das ideias

3 comentarios:

Sonia Fides dijo...

Me encanta como escribe Jesús Jimenez, la naturalidad con que construye, la naturalidad con que monta desde lo singular un idioma plural.

Bárbaro.

Un abrazo súper Luisa.

ybris dijo...

Vista tu cita no cabe duda de que es absolutamente recomendable.
Es magnífica esa visión de retroceso al pasado tras salir de un sitio mágico.
A veces se siente un así y se da cuenta de que nos hemos perdido en la historia.

Besos.

Luisa Miñana dijo...

El lenguaje de Jesús Jiménez, Sonia, creo que es como transparente. Te va llevando por la película en transiciones de planos apenas perceptibles y de repente amaneces en otras dimensiones que no habías previsto. Se agradece mucho que te lleve tan bien de la mano.

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Una buena lectura para estos días de tiempo un tanto indefinido, Ybris. Estoy segura de que te gustará cuando lo leas. Un beso.