lunes, 10 de diciembre de 2007

Recortables



Durante siglos los niños crearon su realidad paralela con sus propias manos. Ahora para acceder a ese mundo basta pulsar un mando. Las manos ya no crean por ellas mismas el país de Nunca Jamás. Las manos sólo voltean el pomo de la puerta que da acceso. Pero esto sucede con todas las cosas útiles de este mundo nuestro de “homines pulsatilis”. Dentro de poco ni eso: bastará un gruñido para accionar la realidad paralela del nunca jamás. Posiblemente no usar las manos como antaño llevará con el tiempo a algunas modificaciones en nuestro cerebro y en las propias manos, claro. Y posiblemente cuando esto suceda ya ningún niño podrá nunca jamás volver a jugar a los recortables, por ejemplo. Y, aunque me gustan a rabiar los bichos tecnológicos, me produce mucha basurilla en el estómago pensar en ello.

* El Museo del Traje de Madrid ha organizado una exposición titulada “Juegos de papel. Los recortables de la colección del Museo del Traje”. No es sólo para nostálgicos. Que también. Es Historia.


--> La web del Museo del Traje

13 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Hay tambi�n nuevos recortables. De hecho, he comprado recientemente para dos sobrinitas. Bueno, ahora la cosa va de princesas... Saludos nost�lgicos.

Javier López Clemente dijo...

Tal vez tengamos que cambiar nuestra percepción de la realidad, incluida la de los recortables.
Hoy le decía a un compañero que, por ejemplo, nuestro apego al papel a la hora de leer tal vez no lo sea tanto en las generaciones venideras que se habrán criado con otros formatos, otros juegos y otra percepción de la realidad. Desconozco si será mejor o peor pero me temo que será y sólo nos queda subirnos al carro, aunque sólo sea para repetir nuestras nostálgias, o quedarnos en los recotables, por cierto, no me recuerdo en semejante tarea, siempre fui muy torpe para las manualidades y el dibujo... y ya para que me estoy enrollando un montón :-)

Salu2 Córneos.

Luisa Miñana dijo...

Es verdad, Isabel, hay ahora también recortables, afotunadamente. Pero supongo que entre los juegos de los críos ocuparán un lugar no muy principal. De todas formas, los he elegido más como representación de una diferencia respecto al presente y al futuro. A mi me gustaban mucho. Un beso.

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Pues eso, Javier, que a mi me gustaban mucho. Sí tendremos que cambiar la percepción de la realidad. Lo hacemos ya sin darnos mucha cuenta, creo. Es inevitable y necesario, claro. Y creo que somos afortunados de haber asistido a una transformación como la que se ha producido (independientemente de consideraciones éticas, que por ahí tropezaríamos mucho con cosas que no me gustan). Un besote.

ybris dijo...

¡A buen carcamal has ido a dejar tus reflexiones!
Parece ya uno condenado a la nostalgia y al no saber explicar la ilusión de los recortables de papel.
Y eso a pesar de que uno es un forofo de la tecnología.
De todos modos estoy enseñando a mi nieta de tres años el manejo de la tijera.

Besos

laMima dijo...

Yo también pienso muchas veces que nos estamos idiotizando sin remedio. Parecemos empeñados en anquilosarnos y no entiendo por que, pero seguramente es inevitable.
Lo peor de todo sería olvidarnos de que podemos compaginar tecnología (que a mi también me chifla) con labor manual (o mental pura). Así que bienvenidas exposiciones como la que cuentas (yo soy torpe de categoría pero no puedo negar que lo de los recortables me gustaba una barbaridad, como los cromos con purpurina y relieve).
Entro en los enlaces a ver esas maravillas.
Muás.

Luisa Miñana dijo...

¡Bah! nada de carcamal, Ybris. Esta tensión entre el mundo del que venimos y al que vamos la sufrimos todos quienes tenemos noción del pasado (que no todo el mundo la tiene), mejor o peor.
Qué bien que le enseñas a tu nieta estas cosas de las tijeras y los moñacos. Así ella también aprenderá en muchas direcciones. Con un abuelo como tú, va a ser afortunada.
Besotes.

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Buf, los cromos, Inma. Fue en lo que pensaba nada más poner el post, en los cromos aquellos tan bonitos, de colores, que te jugabas en la calle y en el colegio para ir aumentado la colección. Había algunos verdaderos tesoros que ya nunca sufrían el riesgo de ser perdidos. Sólo se exhibían. Por favor, qué cosas. Y tienes razón en lo de compaginar tecnología y técnicas manuales, por supuesto. Ojala no lo olvidemos.

Muacs

Sonia Fides dijo...

Cuando era pequeña me encantaban, era uno de aquellos juegos que te convertían en alguien especial si eras lo suficientemente inteligente para convertir a un trozo de papel en una "vida". Había que ser muy cuidadosa para que todo estuviera perfecto y luego pudieras doblar aquellas aletas y que el atuendo quedase perfecto.

Siempre me llevas a la infancia y mola.

Un abrazo.

39escalones dijo...

A mí me llegaron los coletazos de estas cosas en el colegio; desaparecieron sin saber cómo, de buenas a primeras, sustituido por una cosa llamada pretecnología y que nunca supe para qué demonios era...
Soy partidario de comenzar otra vez "La guerra de los botones", pero contra los botones de los mandos a distancia...
Besos.

Luisa Miñana dijo...

Así es, Sonia, los recortables poseían una vida propia. Primero eran una dimensión en su cartulina. Empezaban a moverse y desprenderse de esa superficie, había que cuidar mucho los movimientos de tijera. Y cuando conseguías tenerlo todo montado, un nuevo mundo aparecía. Un mundo que quedaba manejable en su concreta dimensión, aunque alentado por la imaginación. Algunos venían con herramientas o muebles, u otras muñecos/as; esos ya eran la¨"pera".

No es mi intención volver siempre a la infancia, pero a menudo sale. Es la edad, je,


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Pues a ti te encantarían los recortables. Ahora supongo que serán más sosos; pero como le decía a Sonia eran fantásticos para crear escenarios e historias sobre ellos. Yo tampoco los tuve ya, pero creo que había también recortables de soldados, ejércitos, y otros temas. No me molesta la tecnología, pero habría que intentar que nos ayudara a salvar algunas cosas que siempre serán emocionantes.

Besos.

entrenomadas dijo...

Mi abuelo hacía Teatros de madera, una joya, también muñecos y objetos curiosos. Yo no lo conocí, pero recuerdo el gran Teatro que guardaba mi tía. Una pasada!!!

Kisses de muñeco

Luisa Miñana dijo...

Bueeenooo, nombras uno de mis puntos flacos. Siempre he querido ser dueña de uno de esos teatros de cartón o madera fantásticos. Me chiflan. Compré uno pequeñito en Palermo, en el taller de Mimmo Cuticchio; no es gran cosa, pero para mi es un tesoro. Tenían unos de gran tamaño, que ni te cuento como se pusieron los dientes de largos. Un día me cuentas más de ese teatro de tu tía. Besotes.

Apostillas literarias dijo...

Cuando era niña coleccionaba estos recortables ¡me fascinaban! hasta la fecha los veo y me gustaría tenerlos.

Luisa Miñana dijo...

Yo también los coleccionaba, Magda. Me hubiera gustado mucho conservarlos, pero no fue posible. Todavía me gustan, como los teatrillos y las marionetas.