jueves, 17 de julio de 2008

Expo supersónica


En la página de José Antonio Melendo hay un montón de espléndidas fotografías de la Expo


La Expo es como Internet. Cualquier cosa en ella es concomitante a otra. Y todo es virtual. Pero cierto. Muchos pabellones no tienen más que pantallas de televisión. Y algún juego. El espacio perceptible se vacía y el contenido se concentra en un punto. Es la aplicación de la teoría de las cuerdas. Desde ese punto único en medio del vacío podemos trasladarnos a las antípodas, donde sí que hay vida. Lo más real son los pabellones, como de instituto de secundaria, del norte de Africa. Y la comida. Ayer por la noche tomé una tostada con anchoas de La Escala y una coca con escalibada. Y cerveza. Si hubiera podido sentarme un rato en uno de los veladores que se arriman al Ebro, quizás me habría recordado a mi misma aquel verano en el Golfo de Rosas. Por eso la Expo es como Internet: estás en casa y en la tienda neoyorquina de Apple al mismo tiempo. Una de las niñas que inauguraron las noches pasadas la terraza nocturna de la nueva playa del Ebro decía que era como no estar en Zaragoza. ¡Lo más coooooool!, dijo que era. Pero yo prefiero estar en Zaragoza. Lo que me gusta es estar a la orilla del Ebro, sentada en un velador por la noche, la luna arriba y su reflejo sobre las quietas aguas azudadas. Nunca antes nos habíamos podido sentar en esta ciudad a la orilla del Ebro, a no ser que cenaras en el Náutico. El río ha dejado de ser un río de paso, con tanto puente y tanta orilla. El río en la Expo tiene un aire de ciencia-ficción que me gusta. La Expo es como de ciencia-ficción. Desde el anfiteatro, mientras se evaporaba Paul Weller bajo la luna llena de la Expo, pude ver una perspectiva naif del Pabellón Puente atravesada por la guirnalda futurista del funicular. Un tranvía colgante hubiera sido más propio. Pero aun así, este ingenuo urbanismo de la Expo, como de película o cómic “supersónico”, va a obligar a la ciudad a entrar en otra dimensión de sí misma. Lo veremos por tele-visión.


6 comentarios:

Lamia dijo...

Creo que probaré Expo de noche porque la Expo de día me agotó el martes. Creo que tardaré en volver y sólo lo haré cuando me vea obligada por los que vienen... Calor, colas, agobios... Mejor una cervecita fresca en el Tiki Taka escuchando de fondo el ruido del Iceberg.

Todo-a-un-leru dijo...

Pues se ve bastante chula, tiene que ser como estar en el interior de una película... a ver en qué desemboca todo.
Besos.
Rosa.

Luisa Miñana dijo...

Estas cosas, Isabel, tienen muchas caras (y son caras, ja ,ja...). Ya te entiendo, ya. Por la noche está más tranquilito el asunto, sí. Besotes y mucha fuerza.

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Pues, Rosa, yo creo que el recinto como tal, una vez que pase todo tiene muchos boletos para convertirse en un lugar de negotium and otium: negotium per diam et otium per noctem.
Besos

39escalones dijo...

Lo malo es que, probablemente, cuando termine la EXPO y desmonten lo que haya que desmontar, montarán lo que nunca habría que montar: espacios para los coches.
Tengo que volver a la EXPO. No terminé de ver bien el pabellón de Argentina...
Besos

Inde dijo...

"Y todo es virtual. Pero cierto". Discrepo de eso, querida Luisa: todo es virtual, sí; y hay muchas cosas que no son ciertas, y otras que no se sabe ni qué demonios son, o lo que dicen.

La Expo me gusta por todo lo que dices, y hay muchas cosas en ella que me parecen atractivas; pero el lema y los contenidos supuestamente relacionados con ese lema son falsos y me ponen de los nervios. (Cada vez menos, he de reconocerlo: como dice un amigo mío muy sensatamente, 'una expo es una expo. ¿Qué esperabas?'. Y tiene toda la razón del mundo. Además, los artículos del Miranda me están ayudando a coger el necesario puntito de relajo.)

Besos, guapa.

Luisa Miñana dijo...

Tienes razón, Inde. Pero yo no quería referirme a la "verdad ética". Me quedaba mucho más aquí. Quería hablar simplemente de que en el recinto todo es como muy ilusorio, muy naif, a que los países sólo traen cosas de escaparate: tiendas, televisiones con documentales, juegos para accionar, y cosas así. Y el recinto urbanístico parece como de dibujos animados. ERa algo muy sensorial de lo que yo hablaba, sin más.
De lo otro, pues, eso "una expo es una expo", y seguramente no va más allá de los dibujos animados.
Un besote, reina.