lunes, 25 de agosto de 2008

Pizzeria Kamikaze




Entre los libros que compré el viernes en la librería Galatea de Cambrils estaba “Pizzería Kamikaze” del escritor israelita Etgar Keret, publicada en España por Siruela-Nuevos Tiempos, que tenía pendiente. Salió a mi paso en una estantería, colocada a la altura de mis manos con oportunidad.

Me he sentido como pez en el agua leyendo este libro, compuesto por el relato que le da nombre y cuatro más. No me cabe duda de que Etgar Keret es un escritor certero. Apunta al centro del sentimiento del absurdo, del sentimiento de colapso que abona un buen número de actitudes propias de nuestra sociedad; también recoge el sentimiento de temor y el de hilaridad, que saltan al tiempo sobre un mismo resorte: el de la estupefacción. La escritura de Keret viene de donde viene: su triángulo geográfico no engaña. Pero lo transciende, como sucede con los libros que pueden representar a cualquiera.

Algo más quiero decir. El lenguaje de Keret (me parece que bien vertido al castellano por Ana María Bejarano a tenor de la coherencia con que se percibe – es lo que puedo intuir pues por desgracia no entiende una palabra de hebreo-) consigue algo muy difícil: que la palabra escrita rebose la página con la frescura de una escena callejera. Keret escribe como se habla hoy en día (y no digo como se escribe hoy en día). A mi esta opción me parece muy bien. En un movimiento en espiral, Keret asume una realidad brutal, le inserta elementos surreales e irónicos, llega a la literatura, desenrosca la coctelera y ordena personajes y lenguaje con tan absurda coherencia como la que muestra el mundo en que vivimos.

Pizzería Kamikaze, el relato principal y más extenso del libro, es una descarnada y cruel ironía acerca de cómo ni siquiera el suicidio es salida o solución para la desesperación. "Pizzería Kamikaze" retrata el mundo al que llegan los suicidas, todos, incluso aquellos a quienes se les prometió el paraíso, y ese mundo es aún más triste que el dejado atrás y más absurdo y más feo. Es un relato humorístico de un apocalipsis individual. Un relato que mezcla técnicas narrativas propias de la literatura con soluciones tomadas de la facilidad sintética, del lenguaje directo, de la fantasía libre del cómic. Lo mismo que sucede en los demás cuentos del libro, de entre los que me gusta también especialmente "El cóctel del infierno", que narra las circunstancias de una chica que trabaja en una tienda situada a las puertas del infierno: argumento genial, y que podría dar para mucho más de lo que cuenta muy bien Keret en su relato, aunque creo que a este escritor no le interesa sino lo exacto.



Copio un capítulo de "Pizzería Kamikaze", que por cierto tiene una versión como novela gráfica.



Capítulo tercero
En el que Kurt empieza a lloriquear y Haim a cansarse


“Desde el día en que conocí a Ari, todas las noches hacemos la ronda por los bares. Aquí apenas hay tres, pero invariablemente siempre pasamos por los tres para estar bien seguros de no habernos perdido nada. Siempre terminamos recalando en el Fiambre Bar, que es con diferencia el más guay y el que abre hasta más tarde. Ayer la velada resultó un verdadero muermo, porque Ari llevó a ese amigo suyo, Kurt. Ari está colgadísimo de él porque era el cantante del grupo Nirvana y todo eso, pero la verdad es que es un verdadero pelmazo. Yo tampoco estoy demasiado contento aquí, pero es que él no deja de joder a todos con sus lamentos, y desde el momento en que empieza no tienes la más mínima posibilidad de pararlo. Cualquier cosa de la que se habla le recuerda siempre a alguna canción que escribió, y siempre acaba por recitarla y los demás tenemos que admirar la letra, y a veces hasta se acerca al camarero y le pide que ponga uno de sus temas, y entonces ya no sabes dónde meterte. La verdad es que no soy solamente yo, sino que todos, menos Ari, lo odian. Creo que tiene que ver con el rollo de que después de haberte suicidado, con todo el dolor que eso conlleva, -porque, sinceramente, no tenéis ni idea de lo que duele-, la última cosa que puede impresionarte es alguien que de lo único que va es de cantar lo desgraciado que es. Si es esas cosas no te importaran un huevo, toda vía seguirías vivo con un póster deprimente de Nick Cave junto a tu cama en lugar de haberte venido aquí. Pero la verdad es que no es sólo a causa de Kurt, sino que ayer me sentía especialmente asqueado. El trabajo con la pizza y todas estas salidas nocturnas están empezando a hartarme. Ver todas las noches a la misma gente bebiendo Coca-Cola sin gas, a esas personas que, aunque parecen estar mirándose directamente a los ojos, en realidad sólo están mirando al vacío. No sé, puede que yo sea muy negativo, pero, cuando los miras, hasta en los momentos más espontáneos, cuando se están besando, cuando bailan o cuando se ríen contigo, no sé muy bien por qué siempre tienen esa expresión. Como si estuvieran de vuelta de todo y ya nada les importara realmente”.


Y finalmente, os recomiendo la estupenda reseña de Patricia Estebán acerca de "La chica sobre la nevera", otro libro de Etgar Keret, en su nuevo blog Lacontinuidadelosparques.blogspot.com

11 comentarios:

Bel dijo...

Interesantísima reseña, Luisa, tanto que voy a buscar el libro, eso que por lo que respecta a la novedades literarias soy bastante carca y me voy normalmente a lo seguro.
Además de la reseña, he leído con una sonrisa todo el capítulo que has elegido, sonrisa que se ha convertido en carcajada cuando he llegado a la ocurrencia sobre el póster de Nick Cave (hace años me gustaba mucho).
Literatura fresca que también es necesaria de vez en cuando.
Abrazos.

Luisamiñana dijo...

Yo no me suelo fiar mucho tampoco de las novedades, Bel. Este libro lleva ya un tiempo dando vueltas y me había llamado la atención. Pero por mis prevenciones quizás no lo hubiera comprado de no encontrármelo tan a la vista. Ahora me alegro mucho. Es fresco, sí, pero demoledor, ya verás. Muy certero.

Shangri-la dijo...

Hola. Te invitamos a visitar nuestra revista sobre literatura y cine. Un saludo.

Lamia dijo...

Pedazo de reseña que has escrito... Cómo se nota que estás de vacaciones, fresca y relajada.
Besos...

Pat Rizia dijo...

Luisa, yo he colgado una reseña de La chica de la nevera en mi nuevo blog, continuidadelosparques.blogspot.com

Me permites poner un enlace con tu texto, para completarla? Gracias y un abrazo, Patro.

Luisamiñana dijo...

Bea, voy a mirar la revista. Enhorabuena y besos.

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Lamia, espero que te pique la curiosidad, es un libro estupendo. Y gracias, guapa, como siempre.

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He visto que ya hemos entrecruzado los enlaces, Pat. Fantástico.
Un beso

Puzzle dijo...

Estupenda reseña tanto la tuya como la de Patricia.

A mí este autor me fascina desde el instante cero. Me alegra mucho saber que tiene (o que empieza a tener) tantos adeptos en nuestro país. El tipo lo merece.

Un saludo

Luisamiñana dijo...

Muchas gracias por lo que me toca. Lo importante es que el boca a boca vaya funcionando, además de las críticas, y que los autores que, como dices, lo merecen, consigan cada vez más público.
Y enhorabuena por tu blog.
Un saludo.

Xavier comellas dijo...

Que tras su muerte, encuentra trabajo estable en la Pizzería Kamikaze y emprende una especie de viaje en compañía de otros suicidas en búsqueda de su novia,también suicidada, acaba por... ser un de las histórias anormales y atípicas, que hacen que uno se enganche. ---- Un gran beso.

Xavier comellas dijo...

Que tras su muerte, encuentra trabajo estable en la Pizzería Kamikaze y emprende una especie de viaje en compañía de otros suicidas en búsqueda de su novia,también suicidada, acaba por... ser un de las histórias anormales y atípicas, que hacen que uno se enganche. ---- Un gran beso.

Luisamiñana dijo...

Xavi, me parece una historia genial a mi también, excelente, y cómo está contada... Me alegro de que te guste el libro, compartimos pues también ésto. Un beso.