sábado, 24 de octubre de 2009

Escuchar:

Por ejemplo, un diálogo bien atemperado, inteligente. O un buen poema con buena lectura. Como el jueves pasado en la primera sesión de "Los jueves, Poesía" (Universidad de Zaragoza).






Dialogaban y leían Emilio Gastón y Sergio Gaspar. Dos inteligencias entrecruzándose llegadas aparentemente de planetas diferentes pero entendiéndose. Hay algo en el ejercicio del respeto que convence. La capacidad de escuchar debería ser de obligado aprendizaje en los planes escolares.
Gaspar leyó poemas de su reciente libro "Estancia" (DVD). Gastón recitó de memoria algunos de sus versos, tan dilatados ya en el tiempo: "Oración para antes de suicidarse" es ya un clásico. Gastón y Gaspar intercambiaron pensamientos sobre la naturaleza y componentes de los textos, sobre los géneros, sobre la nometafísica, sobre cómo estar y cómo escribir.



Y la gente del público estábamos francamente bien escuchando. Alguien de nosotros así lo manifestó cuando el conductor del ciclo y moderador nos convidó a intervenir: es que se está muy bien escuchando.


Escuchar.
En este espacio-tiempo nuestro abrumadoramente interactivo, dedicarse a escuchar trae serenidad y descanso, además de un poco de humildad personal de cada cual en el reconocimiento del otro como merecedor de nuestra escucha.


Gaspar y Gastón me reconfortaron. Aquí el reconocimiento público por mi parte.

5 comentarios:

Bel M. dijo...

Mirar, escuchar, significa querer ser consciente de que el otro existe "ver el infinito en el rostro del otro" (Lévinas)
¿puede eso enseñarse en la escuela sin el concurso de la familia? lo dudo...
En cualquier caso, me alegro de que lo disfrutaras. Es una gozada asistir a milagros como ése.
Un abrazo.

ybris dijo...

Te escucho decir lo que piensas tras tu escucha.
Tienes muchísima razón. Escuchar es imprescindible.
Nadie debería hablar sin haber escuchado antes mucho.
Eso es principalmente lo que voy haciendo por aquí ahora.

Besos

Anna dijo...

Me identifico muchísimo con esta reflexión tuya sobre escuchar porque yo la he tenído esta semana.

El viernes por la tarde, mientras cuidaba a mi hijo pequeño en el parque observé como dos sordomudos se comunicaban.
Mu hijo, como cualquier niño de 8 años les miraba atentamente...pero había algo que no me cuadraba.
Uno le cogía de las manos constantemente al otro...

Me costó un poco entender (por las gafas de sol de uno de ellos)
que además de sordo era ciego.
Pero allí sentandos...se comunicaban!.

Me dió mucho que pensar.

Cuantas veces, y sin ningún problema físico hacemos oídos sordos a cosas realmente interesantes y que merece la pena escuchar!

Luisamiñana dijo...

Creo, Bel, que ni la actitud precisa para escuchar ni otras muchas cosas ligadas al esqueleto ético y perceptivo de cada persona pueden realmente desarrollarse sin la colaboración entre escuela y familia. Pero seguramente deberemos acostumbrarnos a otras formas de hacer.
Un beso

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Ybris, hemos pues iniciado una cadena de escuchas, en las que cada cual además reflexiona y aporta. Esas reflexiones también las traen el escuchar y son deseables.


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Tu atención, Anna, me parece emocionante. Tienes toda la razón. de una escena así se aprende muchísimo. Nos parece todo tan evidente, cuando para nada lo es.
Un saludo.

Javier López Clemente dijo...

Escuchando... una postura excelente

Salu2 córneos

;-)