sábado 31 de julio de 2010

martes 27 de julio de 2010

Poetizando / La extranjera

Gabriela Mistral:


A Francis de Miomandre

Habla con dejo de sus mares bárbaros,
con no sé qué algas y no sé qué arenas;
reza oración a dios sin bulto y peso,
envejecida como si muriera.
Ese huerto nuestro que nos hizo extraño,
ha puesto cactus y zarpadas hierbas.

Alienta del resuello del desierto
y ha amado con pasión de que blanquea,
que nunca cuenta y que si nos contase
sería como el mapa de otra estrella.

Vivirá entre nosotros ochenta años,
pero siempre será como si llega,
hablando lengua que jadea y gime
y que le entienden sólo bestezuelas.
Y va a morirse en medio de nosotros,
en una noche en la que más padezca,
con sólo su destino por almohada,
de una muerte callada y extranjera




Fernando Díaz:







sábado 24 de julio de 2010

Series y series-11/Los Supersónicos




Los Supersónicos, de la factoría Hanna/Barbera

¡Fan total me declaro!

Nunca me enteré mucho de las historias, subyugada como siempre estaba por los edificios, los utilitarios aéreos, las cápsulas transportadoras, las cintas transportadoras, los video-teléfonos, la tele (muy similar a la actual, por cierto), los electrodomésticos futuristas, los viajes espaciales, en fin... el mundo del futuro.

Y que conste que relevantes artículos sobre arquitectura futurista incluyen referencias a esta serie de dibujos animados.

miércoles 21 de julio de 2010

Síntomas de la Entropía/11



Hoy me he enterado de que los camellos de los desiertos millonarios de los Emiratos Árabes comen alfalfa en rama cultivada y procesada en Bujaraloz - Burx al-arús - (Monegros).

















La foto viene de La Galería del Dr. Igore

miércoles 14 de julio de 2010

Síntomas de la Entropía/10



Lo que cuesta la alegría:

600.000 x 23 = 13.800.000 €
+
(otras n primas + n gastos varios)

[siendo varios: preparación Mundial, estancia en Sudáfrica, oficina de prensa, oficina de protocolo, invitaciones, viajes de allegados, sueldos y prerrogativas de los federativos...]

= banderas al viento (la roja ^o la marca)




p.d. ob-via: yo también estoy contenta, bien ya hemos disfrutado, asi que ahora me doy cuenta de que yo también pago,

y yo ya sé que todo ésto funciona así; ¿y qué? :

es que no he oído a nadie del mundo del fútbol que diga que se va a bajar el sueldo para dar ejemplo, ni un solo club ha dicho que hay que parar la locura de cifras de fichajes, ninguno ha dicho que es verdad que lo chulo es el juego, jugar bien, la emoción de la gente, etc., y que con eso ya casi se dan por pagados, ja; no lo he oído; no lo oiré. Y que yo sepa la Federación Española de Fútbol debe recibir perricas desde las mismas arcas estatales que hay que contribuir a estabilizar con el recorte de pensiones y sueldos de empleados públicos (muchos mileuristas, muchos eventuales), con el de las ayudas a la dependencia...
Y ya sé que de los 600.000 por jugador una parte dicen que van a ONG´s; bien: pero quizás sería más lógico no exhibir de entrada cifras como esas en épocas como éstas: casi prefiero que vayan a las ONG´s en directo, sin pasar por la vía retorcida de primero lo pago, luego dicen que es mucho, y lo dan: prefiero el concepto de bienestar social colectivo al de caridad social al que han obligado a estos 23 chicos-héroes. Pero bueno, qué filoingenua soy a veces
y
pero

que conste que yo también estoy contenta, de verdad.




lunes 12 de julio de 2010

Sintomas de la Entropía/9

De impiedades:
Si te pones a pensarlo, procurando arroparte en cuanta distancia con las propias circunstancias se pueda,

uno de los síntomas más evidentes de la entropía es que mientras en los países occidentales (no todos) alguien en última instancia vital puede exigir no recibir algunos tratamientos médicos que simplemente alarguen su tiempo sin mejorar su calidad de vida

/¿qué signo mayor de abundancia podría haber?/ (y no permitírselo aparece como un gesto de gran crueldad, evidentemente)

en el resto
del mundo
la mayoría de las veces el único tratamiento aun para las más simples de las enfermedades es la muerte.

viernes 9 de julio de 2010

Conversaciones en el hospital

Estos días más que nunca (y a pesar de que ya he tenido la misma experiencia en muchas ocasiones) compruebo que el lenguaje se puede sostener sobre prácticamente nada, que no se necesitan tantas convenciones ni pactos para entenderse como en los que a menudo nos empeñamos. Esos pactos sólo son precisos si lo que se quiere o se necesita (por la razón que sea) es delimitar un espacio, una jerarquía, un orden.
Pero si lo único que se busca es una empatía comunicativa, el lenguaje tiende hilvanes de aproximación, y funciona, ya lo creo: genera sentidos intuidos, edificios que aparecen y se destruyen casi al instante... y no importa: cada hilván establece un modo de estar cerca, y es diferente al siguiente que lanzamos. O similar. No importa. Lo que se quiere realmente es lenguaje-tacto, lenguaje-compañía.
En los momentos en los que muy cosas se perciben como fundamentales, esenciales, ese lenguaje en verdad es el único. Y resulta que es un lenguaje que no atiende a razones:
(Mantengo estos días largas conversaciones con una muy querida persona para mi, de la que los médicos hablan como una enferma de Alzheimer. Así debe ser, puesto que ellos son los que construyen mapas patológicos. Y en esos mapas, el Alzheimer aparece como una enfermedad, digamos, del sinsentido (entre otros síntomas).
Pero en esas conversaciones que yo mantengo con ella no ocurre nada demencial ni extraño. Durante esas conversaciones tengo la sensación de que he encontrado una forma diferente de usar el lenguaje, nada más - nada menos).
Yo también debo estar del bolo.

lunes 5 de julio de 2010

Bioradiografía


Arrastro un tal grado de bloqueo mental que cuando he ido a teclar la url de este blog para escribir esta nueva entrada no me acordaba de cuál era, esto es tremendo.




No sólo no puedo actualizar estos días ninguno de los blogs (el de Daniel, el Pop-pins, o éste), sino que realmente no, como digo, no alcanzo ni a leer, por supuesto mucho menos a escribir - con lo cual, Pop-pins anda mal y se cabrea-, y tampoco me queda mucho aliento ni impulso para salir por ahí, hablar con los amigos (o no amigos), etc. Es un problema de inanidad. De la parálisis que contagia el hospital. El hospital hace vacío alrededor de él. Por lo menos, esa es la sensación que siempre me embarga cuando tengo que pasar temporadas cosida a él. Y eso que - afortunadamente- hasta ahora nunca he sido la enferma. Pero da igual, el cuidador compone una figura/personaje que merecería un denso, aunque humorístico, tratado filosófico -más que psicológico-, y desde luego una novela de perfil centroeuropeo o ruso (que a lo mejor ya está escrita).



Es un tiempo extraño el de los hospitales. Un tiempo que únicamente mide el transcurrir de la enfermedad. Es preciso para sobrevivir desarrollar un cierto síndrome de Estocolmo.


Y eso es una putada.

Y encima se supone que hay que seguir viviendo como si no /




jueves 1 de julio de 2010

Banda sonora/46: Dowtown, Petula Clark

Yo ya sé que parece un monotema, pero las cosas son como son.
No hay tiempo. Pues ya menos aún. Pero no es cierto.
No tiempo no es verdad. Unicamente sucede que no hay tiempo para todo cuanto parece preciso incorporar a nuestro tiempo. Porque
a menudo surgen imprevistos /que tampoco lo son - la vida lo sabe, nosotros no-/ y sin embargo no es posible aparcar lo previsto. Y esto no parece bueno, ni justo, niño Staton.
Han vuelto los hospitales. Desgraciadamente tengo tantas horas de vuelo en hospitales acompañando y cuidando a los míos que alcanzo a ratos niveles de saturación paralizantes.
Hoy de regreso a casa, R-3 (como casi siempre) y "Dowtown" --> banda sonora, infancia: evocación, a todo volumen en la radio del coche. A todo volumen.




Downtown. Petula Clark: Lyric ---> içi/here/pinchando