viernes, 22 de junio de 2012

The River

Sé que una parte de mí permanecerá para siempre en el Bernabeu, en la noche del domingo, 17 de junio, 2012.

Porque lo irrepetible se lleva siempre una parte de nosotros. Así ha de ser.
Eso está bien:

SpringSteen



Bruce.
El puto jefe, decían muchos, él es el puto jefe. Boss.


No me gusta mucho, así lo digo, eso del jefe. Ni aún en plan colega y tal. Por si acaso. Pero da igual. Bruce y no va más.


Casi cuatro horas, dicen todos, de concierto. Nunca había hecho Bruce un concierto tan largo, insisten por ahí. Cuatro horas dice la propia web del Boss. Sin pausas. Ni una pausa.
Pero la duración no importa en realidad.
Hubiera sido igual de decisivo si hubiera durado cuatro minutos.
El motor del mundo está en Bruce. Que lo sepan los incapaces políticos, los malversadores financieros, los mentirosos hombres de negocios, los artistas fáciles, los comunicadores soseras, los amañadores de los reallity shows.
Entérate, Luisa, hija:
La energía que necesitamos está en Bruce. Es la energía de lo evidente, sin paliativos. El bing bang en expansión del bruce-rock&roll. Todo lo demás no sirve. Todo lo demás es un desastre. Paños calientes.
Si hay que temblar, temblemos de emoción como tembló el Bernabeu entero el domingo, por la noche, 17 de junio.
Ninguna otra cosa debería hacernos temblar.

Y si nos toca rezar, The River es la oración.
Y si nos toca pelear, Jack of all trades será un buen himno.





2 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Fueron 3 horas 48 minutos... inolvidables, como nunca. El mejor concierto que he visto de Bruce (y ya van 9) Has elegido dos de las canciones que más llegaron al corazón aquella noche... aunque, ahora que lo pienso, llegaron todas. Me alegra que los disfrutaras tanto como yo. Saludos.

Luisa Miñana dijo...

Y yo me alegro de que compartiésemos esa emoción.

Un abrazo.