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domingo, 16 de enero de 2011

Todas las mentiras que te debo

El próximo miércoles, 19 de enero, tendrá lugar la presentación del poemario "Todas las mentiras que te debo" (Eclipsados, 2011), de Fernando Sarría. La puesta en escena del alumbramiento la llevarán a cabo, además del propio autor y su editor (Ignacio Escuín), dos Alfredos: Alfredo Saldaña, esencialmente poeta (de lo esencial) y profesor universitario, y Alfredo Moreno, cinefilo erudito, incrédulo narrador.

Cuatro hombres (bien distintos) para un título (muy universal).

Hay un bar en Zaragoza que hace esquina frente al Teatro Principal (preferiría otro nombre para este teatro magnífico, éste de ahora es un nombre demasiado decimonónico, demasiado burgués, es un nombre como de funcionario de palacio - hay cosas que no importa que cambien, por muy históricas que sean),

hay un bar en esa esquina del Coso donde la otra noche conversábamos el autor de "Todas las mentiras..." y uno de sus presentadores, el incrédulo narrador, Alfredo Moreno, y yo misma, como parte de esa primera persona del plural

(es inquietante esta manera de conjugar los verbos: en personas /visión gilbiedmaniana / - ¿cuántas personas por verbo?, ¿cuántos verbos para cada persona? ¿quién y qué en cada persona? y la persona plural ¿existe?, o la singular ¿de qué le sirve el verbo a solas?, en fin... me desvío, que dice David Mayor... /me desvío mucho últimamente a todas horas)

retomo: hablábamos del libro, de las vicisitudes que lo han rodeado, de otras vicisitudes, y sobre todo hablábamos de series de televisión. Todo el mundo (o casi) hablamos de series de televisión últimamente, y a mi eso me parece muy bien, porque una parte de mi vida ha sido televisión. En ese bar - frente al Teatro- hablábamos sobre todo de series antiguas, quizás porque el bar tiene cierto perfil retro.

Quizás hablábamos de series de televisión porque "Todas las mentiras..." encierra y muestra una poesía muy televisiva (muy dramática en realidad). Y no digo más.

Cuando hayan sido alumbradas "Todas las mentiras...", pues quizás podamos hablar más - o a lo mejor no debamos (la mentira posiblemente sea mejor siempre dejarla respirar en su escenario)


--- ayer (hoy todavía para mí), domingo, leo en el poema que el escultor Jaume Plensa dedica a la muerte de Eduardo Chillida una cita de Marlen Haushofer:


"... Puedo permitirme escribir la verdad. Todos por los que he mentido en mi vida están ya muertos...",

Jaume Plensa, Sombras y textos 1990-2007 (Galaxia Gutenberg, 2008)

Todas las verdades que me debo.... se titularía entonces el contra-libro, digo (escribo). Pero ahora: grabadlo en las frentes:


El próximo miércoles / 19 Enero/ FNAC Plaza de España - Zaragoza: Todas las mentiras que te debo, de Fernando Sarría (Eclipsados), acompañado por Ignacio Escuín, Alfredo Saldaña y Alfredo Moreno-


martes, 8 de diciembre de 2009

Mejor me voy al cine...




Me he pasado la tarde festiva y tranquila de hoy repasando noticias y reportajes antiguos y recientes sobre el problema del Sahara, ése que habitualmente olvidamos y que el caso de Aminatu Haidar ha colocado como primer plato de nuestras vidas en estos días. Confieso que después de leer y leer no me quedan muchas ganas de nada. Seguramente, como ciudadana de a pie que soy, muchas de mis conclusiones no tendrán fundamento. Pero confieso que dedicando un buen rato a esas lecturas, he recordado datos y he encontrado otros nuevos que me ponen los pelos de pollo, como dice 39 Escalones. No sólo por la situación de Aminatu Haidar, que evidentemente en este momento es la urgente cuestión a resolver, sino también por la de otros activistas sarahauis, y más allá por lo intricado del asunto en sí, por la cantidad de cuestiones que se deben estar manejando en mitad de esta crisis. Cuestiones que parecen sobrevolar por encima de las cabezas de los simples ciudadanos de a pie, sin que realmente sea así: esas cuestiones generaron y perpetúan la situación de las gentes que viven en el Sahara y, si uno se pone a pensar -malamente-, incluso otras que también afectaron y pueden afectar a otras gentes. Jodido, jodido.

Pero, como ni me atrevo a decir más (me parece todo muy delicado y hay muchas páginas donde expertos analizan y cuentan) ni tengo fundamentos para hacerlo, voy a hacer lo de siempre: irme al cine con mis amigos. No es frivolidad. Acaso desesperanza. Sin embargo, ir al cine en la compañía de Alfredo Moreno, 39 Escalones, es una buenísima opción en este mundo de cínicos.


Ya conocéis, y si no lo recomiendo ahora, el blog de 39 Escalones, un pozo sin fondo de sapiencia y buen criterio sobre el cine de todos los tiempos y lugares: mirad, por favor....



Ahora, quiero contaros también que Alfredo ha comenzado a colaborar en el taller de radio de TEA FM con una serie de microespacios estupendos bajo el título de Distrito Cine y que ya han recibido los elogios de algunas gentes como Moncho Armendáriz: oid, oid ...