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viernes, 12 de agosto de 2011

Síntomas de la Entropía/21: Hedge funds & Flash Crash




Darcus Howe, la insurrección de las masas y el vídeo que jamás volverá a emitir la BBC (http://alt1040.com/2011/08/darcus-howe-la-insurreccion-de-las-masas-y-el-video-que-jamas-volvera-a-emitir-la-bbc?utm_content=footer)





El papel de los robots 
Las máquinas están teniendo bastante que ver con los inexplicables movimientos de la renta variable. Los robots financieros son programas de software que permiten ejecutar órdenes bursátiles a gran velocidad y combinando multitud de estrategias.
Hay debate sobre su incidencia real en el mercado. Respecto a su importancia global, las cifras varían entre el 50% y el 70% de todo el volumen bursátil, sobre todo a través de HFT (High Frecuency Trading). Colt, una multinacional especializada en servicios de telecomunicaciones se confirma que la operativa automatizada representa "más del 60% de las operaciones que se realizan en el mundo" y su importancia será creciente, como publicó CincoDías.
De hecho, entre los ganadores de esta locura algunos inversores proclaman su éxito, como Tradeworx, una filial del banco estadounidense ha conseguido en estos días de agosto sus mayores volúmenes de negociación desde su lanzamiento en 2009, según su fundador, Manoj Narang, recoge The Wall Street Journal. Una de las consecuencias de esta operativa masiva informatizada, en la que todos los programas se posicionan en la misma dirección con el objetivo de adelantarse al resto es lo que se llama flash crash




Inmanuel Wallerstein :  Para leer correctamente la etapa histórica en la que nos encontramos, tenemos que distinguir entre las dinámicas de continuidad y las de ruptura, entre lo normal y lo excepcional. Lo normal es el colapso del modelo especulativo que hemos vivido, que se corresponde con una Fase B en los ciclos de Kondratieff que describen las dinámicas de largo plazo en la acumulación capitalista. Lo excepcional es la transición que desde hace 30 años venimos viviendo, desde el sistema-mundo capitalista hacia otra formación sociohistórica. A mi juicio podemos estar seguros de que en 30 años no viviremos en el sistema-mundo capitalista. En ese sentido, con la crisis coyuntural del capitalismo, converge una crisis estructural, un declive histórico del sistema- mundo. En eso se distingue esta fase de recesión económica mundial de otras anteriores: el nuevo sistema social que salga de esta crisis será sustancialmente diferente. Si evolucionará en un sentido democrático e igualitario o reaccionario y violento es una cuestión política y por tanto abierta: depende del resultado del conflicto entre lo que llamo “el espíritu de Davos” y “el espíritu de Porto Alegre”. En otras palabras, de la inteligencia y el éxito político de los movimientos antisistémicos.

(El sistema que salga de la crisis será muy diferente:  http://www.attacmadrid.org/d/10/090301124007.php)



miércoles, 2 de febrero de 2011

Síntomas de la Entropía/15: silogismo circular

Proposición 1ª:

"El presidente del BBVA contempla comprar cajas para ganar cuota de mercado González acusa a las cajas de romper el mercado con bajos precios.- El beneficio del banco crece un 9,4% en 2010 respecto al año anterior" (Iñigo de Barrón, El País, 2/2/2011)



Proposición 2ª:

"José Luis Rodríguez Zapatero podrá presentar a la canciller alemana, Angela Merkel, la reforma de las pensiones que ha preparado y que, según reconocen la mayoría de los expertos consultados, responde más a las exigencias de Bruselas y de los mercados financieros internacionales que a la propia sostenibilidad económica del sistema" (El País, 31/1/2011)


Conclusión:


Viñeta de Gran Forges en El País

lunes, 31 de mayo de 2010

Síntomas de la Entropía/ 5

Me gustaría encontrar más análisis como el del artículo de Manuel Castells de La Vanguardia el sábado pasado, 29 de mayo (edición impresa solamente, ohhhh...): análisis claros, exactos, dirigidos al centro de las cuestiones, no a los aledaños como muchos, sin titubeos, pero también valientes y generadores de horizonte.
Oí algo acerca del contenido de este artículo en la radio; la simple mención de su inicio ya captó todo mi interés: "¿Y si no hubiera salida?. Hablaban en la radio de la crisis económica, claro (y social y política, diría yo, además). Intenté comprar el ejemplar por Internet, pues cuando bajé a los kioscos de los alrededores de mi casa La Vanguardia ya no estaba -deben de llegar pocos ejemplares, supongo- , pero la página de La Vanguardia decía: servicio en mantenimiento( ohhhh...). Leo hoy y copio algunos párrafos. No me resisto:




Título: ¿Salir de la crisis?
Autor: Manuel Castells
Medio: La Vanguardia (edición impresa), sábado 29 de mayo de 2010, pág. 25, sección Opinión, espacio "Observatorio Global"





¿Y si no hubiera salida? Al menos con el modelo económico actual. Algo que se reconoce al repetir por doquier que "ya nada será igual". Las medida de austeridad aprobadas por el Gobierno español a instancias de la UE y Estados Unidos señalan el fracaso de las tradicionales política keynesianas de aumento del gasto público para compensar la caída de la demanda privada debido a la restricción del crédito.

¿Y ahora qué? Pues a sobrevivir y esperar que pase el temporal...El problema es que no se sabe de donde puede venir dicha reactivación. Alemania se instala en su propia austeridad, el Consejo Europeo impone disciplina fiscal en toda la Unión... E.E.U.U tiene un enorme déficit fiscal y una deuda pública impagable a medio plazo y sólo se salva de la intervención del FMI porque es su amo. Aunque el incremento de productividad impulsa un repunto estadounidense, ello se traduce en mercado para los países emergentes, nuevos centros de acumulación de capital. España es el último país en el que piensa lso inversores extranjeros en este momento... Podría pensarse en nuevas formas de relación entre economía y sociedad. Y aquí es donde tenemos las carencias más graves. Falta imaginación, conocimiento y audacia... ¿Y si experimentáramos? Porque de perdidos , al río. Por ejemplo, lo primero en que se piensa es en bajar los sueldos en el sector público. Lo cual reduce demanda, cabrea al pesonal y arriesga una paz social esencial en tiempo de crisis. ¿Por qué no se compensa la bajada de salarios reduciendo horas de trabajo, con criterios pactados con los sindicatos? Macroeconómicamente es igual, pero microsocialmente cambia mucho, sobre todo para mujeres con triple jornada. La productividad en el sector público es baja, con reorganización y tecnología se podría mantener el nivel de prestación de servicios con menos tiempo... La potenciación de actividades lúdicas y creativas por la sociedad y la administración local podría coadyuvar a valorar el tiempo como expresión de vida... ¿Congelar pensiones? Es un parche a corto plazo que no resuelve el gran problema: una tasa insostenible de dependencia que no cesa de aumentar (47 dependientes por 100 activos). Solución: incrementar la productividad por acrivo y subir la edad de jubilación. En lugar de un límite de edad igual para todos, injsuto y poco eficiente, se podría plantear, a partir de los 60, una jubilación flexible alargando más allá de los 70 la actividad a quines quieran y puedan... Lo que no van son las prejubilaciones incentivadas que disminuyen activos y aumentan pasivos antes de tiempo por conveniencia de empresas y administraciones. Aumentar años de trabajo de los mayores no quita empleo a los jóvenes, pues los datos demuestran que son dos mercados de trabajo distintos.

En cualquier caso, crear empleo sigue siendo la base del equilibrio fiscal y del binestar social. Para ello lo más eficaz es incentivar el emprendimiento y las pymes... En fin, el aumento de la productividad es la clave. Sólo se puede salir de la crisis con un incremento sustancial de la productividad que abarate costes y aumente calidad y competitividad. Productividad por hora trabajada, que puede ir compaginada con reducción del tiempo de trabajo, en consonancia con la experiencia histórica. Incremento de productividad quiere decir inversión en I+D y en mecanismo de transferencia a las empresas; innovación tecnológica y organizativa del sector público, empezando por sanidad y enseñanza, agujeros negros de la productividad y bastiones de rutina burocrática; desarrollo de la cultura emprendedora en las universidades; y fiscalidad al servicio de la inversión productiva.

El reverso de la medalla: ponérselo difícil al sector inmobiliario, lastre de nuestra economía, y aplicar, con el resto de Europa, un nuevo impuesto a las transacciones financieras que reporte pingües ingresos y limite las especulaciones. Salir de la crisis podría se posible, pasando por la necesaria austeridad, si recuperamos los orígenes del emprendimiento industrial y los mezclamos con la nueva economía de valor tiempo. No es utopía, hay brotes en toda la geografía económica. Lo utópico, y peligroso, es empeñarse en restaurar un capitalismo financiero virtual que agotó su curso histórico.




jueves, 20 de mayo de 2010

Síntomas de la Entropía/3


- Ataque histórico de los especuladores contra el euro . Estas operaciones demuestran, a juicio de los expertos consultados por FT, que los inversores no confían en que la Unión Europea pueda frenar el contagio de los problemas de la deuda griega al resto de países de la región (9 de febrero)

Bueno.

Esto más que un síntoma de entropía, es un síntoma de desdén por la entropía: cuánta más entropía, mejor para algunos. Así reviente. Pero la entropía no parece tan casual:




- Los mercados volvieron ayer a temblar -las Bolsas europeas cayeron cerca del 3%- y la moneda única cayó a cotas no vistas desde hace cuatro años después de que la canciller prohibiera por sorpresa las ventas a corto, un instrumento que los especuladores llevan semanas empleando a fondo: venden valores que no tienen, hacen que su cotización caiga, los compran luego a precio a más bajo y se embolsan la diferencia. Como dijo un analista del Commerzbank, "los mercados han concluido que era un gesto desesperado y que la crisis de la deuda en Europa aún podría empeorar". (20 de mayo)



(para nada añoro ni echo de menos aquel "stablisment" de la guerra fría; sólo digo que si el estado del bienestar vino ayudado por la amenaza socialista, parece bastante claro que la desaparición de la amenaza empieza a tener su correlato en el claro ataque a la pervivencia del capitalismo-estado del bienestar... y a partir de aquí: entroa//)

Y al loro: arriba: "venden valores que no tienen":

eso es lo que ha hecho todo el mundo en este sistema desde hace años (el bluf inmobilario es un exempla exacto, las hiptecas subprime otro): somos co-protagonista de este gran Retablo de las Maravillas, en pantalla 3D y a todo trapo...


lunes, 17 de mayo de 2010

Síntomas de la entropía/1

- Juncker: "La reacción de España ha sido ejemplar". El líder del Eurogrupo califica como "valiente" el plan de ajuste presentado por el Gobierno

- Sueldos récord en plena crisis. Los 584 consejeros ejecutivos y altos directivos de las empresas del Ibex 35 cobraron un millón de euros de media en el peor año de la recesión

- El deterioro de las cuentas públicas en EE UU pone a prueba los mercados. Tres puntos de ese incremento, según datos recientes del Fondo Monetario Internacional, se atribuyen a la ayuda masiva al sector financiero. Otros 3,5 puntos, a los paquetes de estímulos fiscales. Cuatro más por los intereses que deben pagar los Gobiernos por la deuda que acumulan. Y a esto hay que añadir otros nueve puntos derivados de la pérdida de ingresos por la recesión.



(entropía.
(Del gr. ἐντροπία, vuelta, usado en varios sentidos figurados).
1. f. Fís. Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema.
2. f. Fís. Medida del desorden de un sistema. Una masa de una sustancia con sus moléculas regularmente ordenadas, formando un cristal, tiene entropía mucho menor que la misma sustancia en forma de gas con sus moléculas libres y en pleno desorden.
3. f. Inform. Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales se va a recibir uno solo.) - DRAE.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La ficción nos mata









La actual ¿coyuntura? económica y en consecuencia (junto a otras causas) el actual estado político y social de cosas (o mundo, digamos) tiene mucho que ver, yo diría, con un irresponsable desarrollo de la ficción.


Véase por ejemplo la reflexión-advertencia del ex-ministro but inteligente Boyer, que además tiene la información:


http://www.elpais.com/articulo/opinion/Ganar/dinero/apostando/desastre/elpepuopi/20100430elpepiopi_11/Tes


Ejercicio irresponsable de la ficción han sido también la burbuja inmobiliaria, los alegres créditos tramposos, hasta la negación de la ¿coyuntura? crítica.


Siempre es necesaria una dosis de ficción. La materia y la energía necesitan esa dosis de ficción para regenerarse. Pero una de las consecuencias del desarrollo tecnológico está siendo el aumento exponencial de la ficción. El universo tecnológico está evolucionando a mayor velocidad que nuestra capacidad para administrarlo, incluso para comprenderlo. Es una máquina de producir ficciones. Pero todavía no sabemos prever las consecuencias que la vida-ficción tiene en la vida-real. Todavía mantenemos la frontera entre ambas. Y eso nos está matando.



¿Qué hacer?






jueves, 7 de enero de 2010

Una crisis no coyuntural

Alain Touraine * publicó ayer, día de Reyes, en el periódico El País un artículo que, aun sin profundizar, centra de manera inequívoca los aspectos vertebrales de la actual crisis mundial, que sin duda va más allá del crack financiero y tiene un alcance de futuro más arriesgado que aquel que aparece en los términos planteados en los discursos oficiales e institucionales. El articulo se titula Las tres crisis:


Todos los países situados en la zona de influencia de Wall Street y la City están amenazados. Estados Unidos, endeudado de los pies a la cabeza, desde el Gobierno al particular, se encuentra en una situación que algunos consideran sin salida. La City, que tiene mayor peso en la economía británica que Wall Street en la norteamericana, se ha visto afectada más directamente a causa, en particular, de la importancia de las inversiones internacionales de la antigua potencia imperial.

A su vez, para los países de la zona euro, la voluntad de China y Estados Unidos de mantener sus monedas, el yuan y el dólar, en un nivel bajo, infravalorado, también representa una amenaza directa, pues, inevitablemente, ataca a las exportaciones europeas.

Paralelamente a los problemas de la economía, los de la ecología nos obligan a tomar decisiones muy difíciles. La gran conferencia mundial de Copenhague nos ha dejado una imagen inquietante sobre la dificultad de alcanzar acuerdos. Dado que Estados Unidos se ha mostrado decidido a no hacer sino esfuerzos insuficientes, de nuevo es a Europa a quien se le pide un sacrificio suplementario. Los países pobres, o mucho menos ricos, exigen que los países del Norte paguen su deuda -150.000 millones anuales-, pues, durante años y años, sólo ellos emitieron gases de efecto invernadero. El Norte se ve ahora conminado a cambiar su modo de consumo muy rápidamente. Por otra parte, China le concede poca importancia a los juicios del resto del mundo, pues sigue extrayendo la mayor parte de su energía del carbón. Y el tiempo pasa. De aquí a 2020, habría que reducir las emisiones de CO2, no ya en un 20%, sino en un 30% e incluso un 50%, y Europa tendría que alcanzar el 80% antes de 2050.

Así, en unas pocas líneas, se hace evidente que, en lugar de esperar el final de la crisis financiera y económica, de un mes a otro nos encontramos ante unos problemas económicos y ecológicos fundamentales que exigen de todos un esfuerzo muy difícil de conseguir. Tenemos que reconocer que hemos llegado a los límites de lo posible intentando mantener nuestro modo de vida y nuestros métodos de gestión financiera. La suma de estos dos órdenes de problemas nos sitúa indiscutiblemente ante un peligro de catástrofe mayor.

A esto hay que añadir una tercera crisis, a saber, la de la acción política y, más precisamente, de la expresión política del descontento, las reivindicaciones y las denuncias. ¿Quién es responsable de las crisis? Es seguro que no se trata de una crisis social, es decir, de una crisis que enfrenta a dos categorías o clases sociales, por ejemplo. Unos piden que los países del Norte paguen por el comporta-miento de sus antepasados. Otros quieren defender los intereses y derechos de nuestros sucesores y de aquellos que viven -generalmente muy mal- en regiones del mundo alejadas de la nuestra. Al extenderse a lo largo de un espacio y un tiempo casi ilimitados, los conflictos rebasan el mundo social; sólo pueden comprenderse por su oposición a un sistema financiero y económico que se ha colocado fuera del alcance de todas las intervenciones sociales y políticas.

Una oposición así ya no puede fundamentarse en la defensa de cierta categoría social; debe tener un carácter universalista, ya que se trata de defender al conjunto de la humanidad. Apelamos a los derechos humanos contra la globalización económica. Cada vez hablamos menos de intereses y más de derechos. Tal es la transformación principal de nuestra vida social. Es tan profunda que nos cuesta percibirla y, sobre todo, carecemos de los medios institucionales necesarios para resolver nuestros problemas. ¿Las ONG pueden reemplazar a los partidos y a los sindicatos? Sería paradójico decir que las organizaciones no gubernamentales pueden reemplazar a los Gobiernos. Las ONG desempeñan un papel importante en la concienciación de la población, pero ésta debe dotarse a sí misma de nuevos medios de acción propiamente políticos.

Esta manera de abordar los problemas de nuestro futuro no es la de los economistas; no estoy seguro de que sea la de los políticos, pero debe ser la de los sociólogos, para los cuales una situación es más el resultado de la acción de mujeres y hombres que el efecto de unas fuerzas económicas que le imponen a la sociedad la búsqueda racional del interés como prioridad absoluta. En el presente caso esto es aún más claro que en general. Pues, frente a unas fuerzas económicas no humanas, la resistencia no puede venir de la defensa de intereses específicos; sólo puede venir de la invocación de unos derechos universales que son pisoteados cuando los seres humanos mueren de hambre o se ven privados de trabajo o libertad para que los financieros puedan seguir aumentando sus beneficios.

Ese levantamiento en nombre de la defensa de los derechos más elementales y, por tanto, más universales, es la única manera eficaz de oponerse a los intereses de los financieros puros y duros. Es poco probable que tal levantamiento se produzca, porque la contradicción, en mi opinión real, entre financieros y ciudadanos no parece capaz de proporcionar un objetivo concreto a las protestas populares. Es el pensamiento ecológico el que da a las protestas lo que ellas no consiguen por sí mismas, un objetivo positivo de vital importancia: salvar nuestra atmósfera, impedir o limitar las consecuencias de los cambios climáticos, que pueden ser catastróficas.

Pero todo esto es incierto, en un momento en que acaba de clausurarse lo que ha dado en llamarse la "conferencia de la última oportunidad". En un futuro próximo, en los diez próximos años, corremos el peligro de ser víctimas de nuevas crisis económicas, de un agravamiento del riesgo ecológico y de una confusión política cada vez mayor.

Si tuviéramos que decir hoy cuál es el futuro más probable, el agravamiento de las crisis o la concepción y la construcción de un tipo nuevo de sociedad basada en el respeto de los derechos humanos de la gran mayoría, tendríamos que responder sinceramente que la hipótesis pesimista tiene más posibilidades de realizarse que la optimista, que deposita su confianza en la capacidad de los seres humanos para salvar su propio porvenir.

¿Hay que deducir una implosión de los centros económicos que dominan la vida económica del mundo desde hace varios siglos? Si los europeos se dejan avasallar por el eje chino-estadounidense, que se opone a la reevaluación del yuan y del dólar, este escenario no es imposible.

Y así llegamos a nuestra hipótesis central: la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de actores y Gobiernos, depende antes que nada de nuestra conciencia y de nuestra voluntad, o, más sencillamente aún, de nuestra convicción de que el riesgo de que se produzca una catástrofe es real, cercano a nosotros y de que, por tanto, tenemos que actuar necesariamente. Pero esta convicción no se forma por sí misma en cada ser humano. Nuestros representantes políticos, al más alto nivel, discuten sobre ella e imaginan lo que puede pasar en 2020 o en 2050, en un lenguaje que no da suficiente cuenta de la urgencia de las decisiones a tomar.

Nos encontramos ante tres crisis que se refuerzan mutuamente y nada nos garantiza hoy que vayamos a ser capaces de encontrar una solución para cada una de ellas. En otros términos, en vez de soñar de forma irresponsable con una salida a la crisis que suele definirse, demasiado alegremente, en función de la reanudación de los beneficios de los bancos, debemos tomar conciencia de la necesidad de renovar y transformar la vida política para que ésta sea capaz de movilizar todas las energías posibles contra unas amenazas que son mortales.


* Alain Touraine es sociólogo y director del Instituto de Estudios Superiores de París. La traducción es de José Luis Sánchez-Silva.




Por otra parte y en otra tesitura,


he visto y escuchado en los Telediarios de hoy de TVE1 un reportaje sobre la celebración de los Reyes Magos. Es preocupante un dato: de todos los niños preguntados, sólo una niña recordaba realmente los regalos del año pasado. Otro indicio : si repasamos el video del informativo se comprueba que en la carrera matinal de los niños hacia el salón y en sus caras no hay mucha ansiedad, ni nerviosismo, ni excesiva sorpresa. Yo creo que fingen para quedar bien con los Reyes Magos, no sea que se acabe el chollo. He aquí síntomas evidentes y notorios de la enfermedad.




La viñeta es de Alvaro (2005) y viene desde el blog El Náufrago